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Pesesín

Fotografía de La Nueva España

Fotografía de La Nueva España

“¡Hola vecinos! Me voy unos días de vacaciones y no me dejan llevar a Pesesín. Necesito vuestra ayuda para que le deis de comer (solo se le debe dar una vez al día). Dejo comida y cuadro para saber cuándo comió. Muchas gracias”. Así comienza la historia de Pesesín, la estrella revelación de este verano. Pesesín ha saltado a la fama porque su dueña, una chica de 16 años, se marchaba de vacaciones y sus padres no le permitían que se llevara a su mascota. La joven no encontraba con quien dejar a Pesesín y decidió espontáneamente que fueran sus vecinos quienes le cuidaran. Todos respondieron de forma ejemplar, tanto que Pesesín estuvo de maravilla en el portal. Esta historia, que no deja de ser anecdótica, pone de manifiesto que no somos tan malos como creemos. Que la buena voluntad existe y consigue poner de acuerdo a vecinos que seguramente ni se vean al cabo del día o de los meses. Quizás muchos de nosotros cuando lo hubiéramos visto pensaríamos: “¡Cuando vuelvas ya no tienes pez!” Así solemos pensar porque es previsible que suceda, en una sociedad en la que sólo parece predominar todo aquello que hace daño. El buen comportamiento de los vecinos de Pesesín es un ejemplo de que la convivencia -la buena convivencia- es positiva. Un ejemplo de cómo se puede hacer feliz a los demás con un pequeño gesto, que no suponía acciones heroicas pero que logró que esta joven fuera feliz. En una comunidad de vecinos del siglo XXI la convivencia no es nada fácil porque no nos conocemos, cada uno estamos en nuestras casas y no nos importa lo que les ocurra a quienes están al otro lado de la pared. Simplemente no nos conocemos. A veces un pequeño motivo nos une y promueve la colaboración, la comunicación y la solidaridad mutua. Pesesín, un pequeño pez, y una chica de 16 años nos han enseñado que la convivencia vecinal es posible y, además, muy sana. < p style="text-align: right;">

GRUPO AREÓPAGO

Celebramos nuestro 40 Aniversario

Oasis Toledo 40 aniversarioEste año celebramos el 40 aniversario del inicio del grupo Oasis de Toledo.

Hace 40 años, un grupo de jóvenes se comenzó a reunir para preparar su confirmación y decidieron seguir unidos para compartir su vivencia cristiana. Aquellos chicos y chicas de Maristas y Carmelitas fueron el inicio de lo que después se conformó como Oasis Toledo.

Se comenzó con reuniones en Maristas y Carmelitas, luego en la parroquia de Santa Leocadia, posteriormente, durante muchos años, en la Casa Oasis, en el convento de Santa Úrsula, hasta el año pasado, en el que nos acogieron en el convento de Las Carmelitas Descalzas, antiguo convento de las Capuchinas. También desde hace unos años, las reuniones con los más pequeños las tenemos en los locales de San Julián.

Todo este recorrido se completó gracias al impulso de Jose Luis Pérez, primero, y Félix del Valle, después, y otros muchos sacerdotes, religiosos de Maristas y Carmelitas, seglares responsables, animadores, monitores, voluntarios… muchas personas que aportaron su tiempo y su energía, todos colaboradores del amor de Dios que se ha derramado rebosante en toda esta historia y que nos dan muchas razones para estar agradecidos.

Queremos celebrarlo cristianamente con una Misa de Acción de Gracias, el sábado 10 de junio, en la Parroquia de San José Obrero a las 20:00h.

Invitamos a todos los que han compartido en algún momento este camino, a unirse a esta celebración, bien con su asistencia o con su oración.

Para poder organizarlo mejor, agradeceríamos confirmación en la página: http://nuevosol.org/oasis40/

Como sabéis, podéis encontrar más información sobre Oasis Toledo en esta web http://www.oracionenaccion.com/, en Twitter @Oasis_TO, o en nuestros canales de Ivoox y YouTube

Casa Oasis, finalizamos una etapa

Fiesta A Tope 89

“A Tope 1989”

Quizá las fechas me bailen, pero debió ser durante 1985, o a finales del año anterior. Por motivos que ya no recuerdo del todo, tuvimos que dejar de usar los locales del Colegio Santa Leocadia (dirigido por doña Delfina), donde nos veníamos reuniendo hasta el verano del 84 y teníamos que buscar un nuevo lugar. Después de visitar no pocos conventos de Toledo, las hermanas agustinas del Convento de Santa Úrsula, nos cedieron unos locales anejos al convento. Era superiora sor Teresa. Recuerdo mi primera visita, el local había sido ocupado por la Asociación de Inválidos (recuerdo que mi padre fue allí a dar alguna clase de contabilidad), y no me explico cómo podían salvar la escalera de entrada, y después por la O.J.E. (Organización Juvenil Española) que habían dejado el local como lo encontramos, en muy malas condiciones. Fue necesario hacer una obra importante, cambiar la instalación de la luz, sanear el falso techo, que estaba lleno de escombro, reparar algún muro que estaba en malas condiciones, reformar los cuartos de baño… Una locura. Tuvimos que hacer todo tipo de trabajos para costear la obra (repartir propaganda, colocar leña, vender vasos de cerámica, pegatinas, camisetas, pedir donativos…), porque había que pagar al contratista (Peña) lo antes posible. Era entonces responsable del grupo Paco Rodríguez Arenas y consiliario José Luis Pérez de la Roza. Las hermanas nos perdonaron más de diez de alquiler por el coste de aquella obra. Una bendita locura.

Pensamos en varios nombres para darle a nuestro nuevo hogar, pero no nos poníamos de acuerdo, finalmente, por fuerza del uso se quedó con el de La Casa Oasis, o simplemente, La Casa.

En 2004 las hermanas decidieron hacer obra para ampliar sus lavaderos y nuestro espacio se redujo a la mitad. Aquella reforma ya supuso un esfuerzo de simplificación, tuvimos que desprendernos de cosas que ya no nos cabían en un espacio mucho más reducido; tuvimos que trasladar la capilla y reducir el espacio de reuniones. Fue entonces cuando empezamos a tener las reuniones de los más pequeños en San Julián, porque no cabíamos con ellos en la Casa Oasis. Los adultos seguíamos reuniéndonos allí, también los jóvenes en algunas ocasiones. Aunque ya no era el único lugar de reunión, sí era el centro de las operaciones, donde almacenábamos todo el material y donde se tomaban las decisiones.

Después de más de treinta años de vida de grupo entre aquellos muros, llega ahora el momento de abandonarlos. Dejamos un montón de experiencias, amistades, vivencias, oraciones, risas, conversaciones… Echaremos de menos la estufa, los altos techos, el sufrido suelo de granito y el peculiar sonido del timbre ­­‒que perdió el segundo dong hace más de veinte años‒. Allí quedaron, hace ya mucho, las oraciones de los domingos, los “A tope” con que celebrábamos el inicio del año, las preparaciones de la liturgia del domingo, el futbolín, el ping-pong, las meriendas, los interminables fines de semana… y quedarán de estos últimos años las reuniones de comunidades, los encuentros de formación y tertulia, la lectio divina, las reuniones generales, las reuniones de jóvenes, los cumpleaños, el compartir… Muchas cosas por las que dar gracias a Dios. Seguro que otros, con mejor memoria, podrán corregir fechas y añadir muchos detalles en los comentarios de esta entrada.

Embalando para la mudanza

Embalando para la mudanza

Los lugares son pasajeros y ahora nos espera un nuevo hogar. Bien claro ha estado que ha sido voluntad de Dios, sin duda eso significa que nos esperan grandes cosas que hay que recibir con el corazón bien abierto. Habrá que dejar registro para la historia: siendo responsable Marisol Ramos y consiliario Félix del Valle, en el Grupo Oasis de Toledo comenzamos una nueva etapa llena de esperanza.