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Cristo esposo

“La Sagrada Escritura se abre con el grito de júbilo de Adán al recibir el don de su esposa Eva (“¡ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!”: Gen 2,23), y se cierra con la súplica ardiente de la Iglesia que clama por la venida de su Esposo Cristo (“el Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven! ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!”: Ap 22,17.20).

Desde este punto de vista, podemos concebir toda la Sagrada Escritura como un gran poema nupcial, una revelación del amor esponsal, que tiene como grandes centros el Cantar de los Cantares para el AT y el Evangelio de San Juan para el NT. Dicho con otras palabras: el tema nupcial atraviesa toda la Biblia. Y, como tal, nos proporciona una preciosa clave para su interpretación.”


Con estas palabras comienza el texto que ofrecemos a continuación: “Cristo esposo”, sobre la virginidad y el matrimonio, escrito por Julio Alonso Ampuero. Una hermosa reflexión sobre la relación con Cristo de todo cristiano: vírgen, célibe, casado o soltero.



La figura familiar del padre

Aprovechando la fiesta de san José, recordamos estas recientes palabras del Papa Francisco sobre la figura familiar del padre:

Queridos hermanos y hermanas:sanjose

Retomamos el camino de catequesis sobre la familia. Hoy nos dejamos guiar por la palabra «padre». Una palabra más que ninguna otra con especial valor para nosotros, los cristianos, porque es el nombre con el cual Jesús nos enseñó a llamar a Dios: padre. El significado de este nombre recibió una nueva profundidad precisamente a partir del modo en que Jesús lo usaba para dirigirse a Dios y manifestar su relación especial con Él. El misterio bendito de la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu, revelado por Jesús, es el corazón de nuestra fe cristiana.

«Padre» es una palabra conocida por todos, una palabra universal. Indica una relación fundamental cuya realidad es tan antigua como la historia del hombre. Hoy, sin embargo, se ha llegado a afirmar que nuestra sociedad es una «sociedad sin padres». En otros términos, especialmente en la cultura occidental, la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, desvanecida. En un primer momento esto se percibió como una liberación: liberación del padre-patrón, del padre como representante de la ley que se impone desde fuera, del padre como censor de la felicidad de los hijos y obstáculo a la emancipación y autonomía de los jóvenes. A veces en algunas casas, en el pasado, reinaba el autoritarismo, en ciertos casos nada menos que el maltrato: padres que trataban a sus hijos como siervos, sin respetar las exigencias personales de su crecimiento; padres que no les ayudaban a seguir su camino con libertad —si bien no es fácil educar a un hijo en libertad—; padres que no les ayudaban a asumir las propias responsabilidades para construir su futuro y el de la sociedad. Sigue leyendo

Carta de Ana María

Ana María

“YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS” (Ap. 21,5)

¿Qué ocurriría si el rey más importante y poderoso de la tierra, se quisiera casar con una simple hormiga? Cualquiera que escuchase esta historia, pensaría que es una soberana locura, pues no hay proporción. Pero sabemos que para Dios nada hay imposible, y por eso Él, que es mucho más que cualquier rey de este mundo, ha querido desposarse conmigo contando con que mi debilidad es su mayor riqueza, y mi pequeñez su gran tesoro.

Cuando poco a poco una va introduciéndose en ese gran misterio del amor inconmensurable y misericordioso de Dios, comienza a verse tan pequeña y tan inmerecida de todo que solo puede agradecer una y otra vez, y paralelamente reconocer la indignidad que tiene, pues se sabe y se siente amada con y en sus muchos pecados, y así, presentándole a Dios las manos vacías, sin tener nada que ofrecerle, sabiendo que no merece nada… escucha a Dios que la dice: “A mi me bastas así, con tu pobreza y tu miseria, y Yo así te quiero y deseo hacerte mía, para que vivas conmigo una unión de esposa”. Es descubrir que Dios quiere ser el amado de tu corazón, el Esposo de tu vida, y que aunque externamente nada cambie, El pasado 3 de Mayo de 2014, esto se hacía realidad en mi, cuando haciendo voto de sin propio, obediencia, castidad y clausura, Dios me consagraba mediante la profesión temporal, para que Él lo sea todo para mi y yo sea sólo para Él, poniendo en mi el velo negro como signo de esa consagración, como decía el ritual “una señal puso Cristo en mi frente para que fuera de Él no admita ningún otro amante”.

Puedo decir con certeza, que al Señor no le faltó tener detalles de ternura conmigo, empezando por el hecho de concederme realizar mi profesión justo el mismo día en que mis padres celebraban su 39 aniversario de boda y sintiéndome acompañada por mi familia, mi comunidad y por tantos amigos muy cercanos, que no dudaron en compartir conmigo este día y a los que estoy muy agradecida.

Ahora el Señor quiere hacer fecunda nuestra unión, engendrando con mi oración muchos hijos para el cielo; para que el mundo entero y cada alma en particular conozca ese precioso regalo del Amor de Dios y le siga sin medida por la senda de la felicidad.

Sor Ana Mª Clara del Corazón de Jesús (Hermana Pobre de Sta. Clara)