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Regalos solidarios en BBC

“BBC”. Así se conoce en el lenguaje periodístico y comercial a las bodas, bautizos y comuniones que mayoritariamente se celebran en los meses de mayo, junio y julio. Meses por excelencia para realizar estos acontecimientos que se convierten en grandes quebraderos de cabeza para muchas familias, que pierden el sentido de lo que realmente celebran, un sacramento. Son meses donde mucha gente tira la casa por la ventana, donde el consumo y el derroche toman protagonismo; donde el desembolso económico es en ocasiones difícil de asumir por las familias. Tanto es así que el verdadero motivo de celebración, como es el bautismo, el matrimonio o la Primera Comunión quedan en segundo plano o incluso como algo anecdótico. Es una excusa para un gran boato. Al margen de esto estas celebraciones tan especiales pueden ser un buen momento para ser solidario y colaborar con una buena causa como es realizar un donativo, con el importe del dinero de los regalos que se entregan a los invitados de la fiesta a entidades como Cáritas, Manos Unidas u otras organizaciones no gubernamentales. Un detalle, simbólico, que muestra el compromiso con aquellos que no podrán hacer una gran celebración; o que permitirá ayudar en la investigación de alguna enfermedad; o que hará que otros niños sean más felices. Un gesto que pone de manifiesto que en la celebración también están aquellos que necesitan de nuestra generosidad. Un poco es mucho. Del mismo modo que los organizadores de las bodas, bautizos o comuniones reciben regalos de los invitados – que en muchas ocasiones no les hace falta-, también se puede trasladar la generosidad a los demás. Compartir la alegría con los que más lo necesitan, es uno de los lemas de Cáritas en Toledo, para animar a la caridad y a la verdadera generosidad. Frente al consumo desmesurado de la sociedad en este tipo de acontecimientos festivos, realizar un simple gesto solidario dice mucho de nosotros. Puede ayudar a muchas personas. Los invitados también serán cómplices de la iniciativa y sobre todo será un evento de gran corazón. En Jornadas como el Día de la Caridad, que celebra Cáritas coincidiendo con la Fiesta del Corpus Christi, quizás sería bueno reflexionar sobre nuestro compromiso con los que menos tienen.

GRUPO AREÓPAGO

Solidaridad, alertas y estafas

Es notable el eco mediático de la detención del padre de Nadia, la niña de 11 años aquejada de una tricotiodistrofia. Tal vez se deba al inquietante destino de los 320.000 € donados por ciudadanos. Pero estafadores hay muchos, y ladrones, a secas, más. Sin embargo, este caso despunta sobre otros precisamente porque afecta a un sentimiento compartido: la frustración de constatar que aquello que había provocado una cadena de solidaridad era en realidad –presuntamente- un plan diseñado con otros fines diferentes.

Y esto nos recuerda un hecho psicológico elemental: que las leyes de la emotividad no corresponden con las leyes de la racionalidad. Que el hecho de desear intensamente la solución de un problema no confiere racionalidad ni eficacia a cualquier medio elegido para alcanzarlo.

Un caso semejante de este pensamiento emocional –que no racional- son algunas de las alertas que nos llegan de vez en cuando a través de las redes sociales. Especialmente aquellas que tienen una carga emocional porque claman por una injusticia o defienden los sentimientos de los cristianos frente a ataques de otros, por ejemplo. En estos casos, como en los casos en los que se recauda fondos para personas con una enfermedad rara, los estafadores hacen un daño enorme –y cruel- porque sus intereses particulares siembran dudas sobre aquellas otras iniciativas buenas que necesitan de esta solidaridad para luchar por sus nobles objetivos.

Por eso se hace tan necesario un discernimiento racional –que no, emocional- e indagar si detrás de tal iniciativa hay métodos transparentes o no, y si esa recogida de firmas es el medio adecuado en ese momento, o es un simple gancho para recabar contactos, prestigio…, o dinero.

Los 320.000 € supuestamente estafados por el padre de Nadia se quedan cortos comparados con lo que puede haberse estafado por otras causas “nobles”. ¿Qué tal si antes de colaborar o firmar una alerta nos enteramos de qué asociación está detrás? La mala noticia es que nuestro deseo de colaborar con una buena causa no es garantía de la veracidad de tal iniciativa, pero sí debería serlo de nuestro rigor en el cotejo de la fuente. La buena noticia es que los casos en los que alguna asociación oculta ha actuado detrás de plataformas cívicas, han sido ya señalados en tribunales y no son difíciles de averiguar.

GRUPO AREÓPAGO

 

 

¡Con el corazón no se juega!

Imagen de RTVE

Imagen de RTVE

Todos conocemos ya a Nadia, una niña afectada por una enfermedad rara. En 2008 su padre puso en marcha distintas campañas solidarias para recaudar fondos que fueran destinados a la investigación y a la curación de la enfermedad de su hija. Muchos fueron los medios de comunicación que se hicieron eco de la enfermedad de Nadia, y muchas fueron las personas anónimas que realizaron donativos económicos para esta causa.

Las últimas noticias, que nos llegan, tratan sobre una presunta estafa que el padre de la niña ha realizado, pues la ayuda económica obtenida estos años ha sido gracias a la solidaridad y generosidad de cientos de personas. Sin embargo esa ayuda se ha destinado a otros fines que no han sido la curación de Nadia.

El padre ha mentido a toda la sociedad, a personas que se han empatizado con él y han hecho sus donativos;  ha estafado no sólo a su familia, y hasta a su propia hija, sino a todos los donantes. Ha jugado con la generosidad, el corazón y las emociones de las personas e instituciones que se han implicado en la causa. No es la primera vez que tenemos noticias sobre estafas solidarias. Pero estos hechos no pueden hacernos ser menos solidarios, no pueden impedir que sigamos colaborando con los más necesitados, con los más vulnerables, como son los pobres y enfermos.

En la Doctrina Social de la Iglesia, la solidaridad es uno de los principios fundamentales. San Juan Pablo II lo presentó como principio social y virtud moral. Frente a un mundo de desigualdades y de miseria, la solidaridad debe ser uno de los pilares de nuestra vida.

La solidaridad va unida  a la caridad, pero no sólo cuando se están acercando las fechas navideñas donde el corazón parece que se ablanda, entrando en el espíritu navideño de ayudar a los demás, aunque a veces nos encontremos con quién juega con nuestro corazón y nuestros sentimientos.

 

Grupo AREÓPAGO

Un año sin Aylan

Fotografía de Dogan News Agency

Fotografía de Dogan News Agency

Se ha cumplido un año de la publicación de la foto –portada en todos los periódicos a nivel mundial– del pequeño niño sirio ahogado en una playa mientras huía del terror de la guerra en su país. Con este motivo, algunos medios han vuelto a reproducirla y en las redes sociales no pocas personas han recordado el drama de su muerte. Algunos periódicos, además, han publicado una entrevista a su padre, cuyo titular es impactante: “La fotografía de mi hijo no sirvió para nada”. En ella señala que cada día sigue reviviendo, con dolor, la pérdida de Aylan, sufriendo la pesadilla que supone haberlo perdido de esa manera, que se une al dolor por no poder volver a su tierra y por ver cómo ni él ni quienes se encuentran en su situación reciben ningún tipo de ayuda.

Todo ello debe llevarnos a reflexionar sobre el modelo de sociedad que estamos construyendo, basado simplemente en la solidaridad sentimentalista, pasajera, que no compromete porque no toca el corazón. Y no toca el corazón, sencillamente, porque no amamos. Ésta es la razón de nuestro mal: el rechazo de la existencia de Dios, la consideración del hombre como medida de todas las cosas, el entendimiento de la propia vida como satisfacción personal en cada momento sin importar el contexto ni quienes están a nuestro lado nos hace cerrarnos en nosotros mismos y responder sólo efímeramente y sin contraer obligaciones hacia personas y realidades que piden a gritos nuestra presencia.

En última instancia, el problema es la pérdida del sentido de la Caridad, virtud –es decir, fuerza para llevar algo adelante– consistente en amar a los demás partiendo del amor de Dios y del amor a uno mismo. Porque no respetamos nuestra propia dignidad de seres humanos somos incapaces de respetar la de los demás; porque no entendemos qué significa verdaderamente reconocer la existencia de Dios-amor despreciamos las llamadas que nos dirige como criaturas suyas.

Si Aylan, incluso sin conocerlo, hubiera formado parte de nuestra vida por haberlo integrado en ella cuando vimos su foto, nuestra respuesta sería diferente. Nos habría llevado a “con-movernos”, a salir de nuestra superficialidad para buscar qué podemos hacer por cambiar la concreta realidad que nos rodea. Aún estamos a tiempo. Todos tenemos algo que aportar.

 

 

Grupo AREÓPAGO

Solidaridad y libertad


SolidaridadyLibertadTodas las personas estamos llamadas a vivir en libertad y en solidaridad con los demás. Estos dos impulsos a veces entran en tensión y deben encontrar su equilibrio.

Os ofrecemos un díptico con algunas reflexiones sobre este tema, inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia, que os podéis descargar del siguiente enlace o de nuestra página de Material.

Solidaridad y libertad

Hemos intentado aportar ideas para la reflexión personal y en grupo sobre temas como el deber de la solidaridad, el sentido de la propiedad privada, la caridad cristiana, la subsidiariedad, la familia, el socialismo o el liberalismo.

La sociedad actual nos exige a todos participar en la búsqueda de este equilibrio entre la solidaridad y la libertad, tanto en nuestra vida personal como en la vida social. No podemos responder adecuadamente a este reto sin criterios claros con los que discernir.