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“Cancionero irregular” de Cristina Arias

Cancionero irregular

El corazón peregrino

El libro “Cancionero irregular” tiene la particularidad de, por un lado, evocar los cancioneros medievales que nos hablan del amor y de la vida en composiciones llenas de ritmo y de fuerza (recordemos aquellos versos de Juan del Encina “Más vale trocar / placer por dolores / que estar sin amores”) y, al mismo tiempo, compartir una experiencia de vitalidad que nos lleva a un presente actual del siglo XXI lleno de sed de futuro. Es, por lo tanto, una fantástica mezcla de formas antiguas y sentimientos contemporáneos, que la autora funde con indudable e inimitable habilidad. El libro comienza con un poema introductorio que nos pone en situación. La voz poética parte de una búsqueda de algo propio y a la vez desconocido, símbolo de esa mezcla de formas antiguas y realidades personales llenas de imprevisible novedad:

“Estoy buscando un mundo
en pleno olvido.
Una casa
en pleno anonimato”.
(Camino/Prohemio)

 Una búsqueda que mira con pasión al presente porque es un paso hacia el futuro:

“¡Qué triunfo cada paso que pisaba!
¡Qué gloria cada huella
que quedaba en el asfalto!
¡Qué rápida
la lluvia la borraba!
¡Qué hermosa y gris estaba la mañana
en que salí a caminar
y sonreía!”
(Camino/Prohemio)

El resto del libro se divide en una dedicatoria y dos cantares, Cantar del Fénix y Cantar del Peregrino. La dedicatoria son tres poemas con fuerte carga personal. El Cantar del Fénix encierra una poesía de amor ardiente, como sugiere el título del cantar y de los poemas que encierra: Chispa, Llama, Fuego, Oxígeno, Rescoldo, Combustión, Explosión y Cenizas. Toda una declaración de pasión:

“La he visto y me mirado.
Y algo como una espada candente
ha atravesado sin piedad
las entrañas más negras de mi alma”.
(Combustión)

 Con momentos de olvido:

“Cuatro días de sueño,
sin ensueños como cristales
rotos en pie descalzo de nieve”.
(Oxígeno)

 Y no faltos de sufrimiento:

“Bien es cierto que te he sentido,
que te he sufrido;
que te he llorado con lágrimas de espejo”.
(Cenizas)

 En el Cantar del Peregrino los versos hacen algún guiño vintage hacia la inspiración medieval del Cancionero y los títulos de los poemas toman un formato largo que nos van perfilando una historia, la de un corazón peregrino, por ejemplo el hermoso poema titulado “De cómo el peregrino se distrajo de su ruta un día de viento”, siempre con versos firmes, acertados, llenos de poesía, sugerentes y conmovedores:

“La lluvia me ha invadido, y los relámpagos
me llegan hasta el fondo,
silbando, como el viento en la ventana”.
(De cómo el peregrino se distrajo…)

 En esta historia, el caminante enamorado recorre un camino lleno de dudas e incertidumbres, de paradojas y contradicciones:

“Tu rostro hecho de nieve cincelada
me atrae y me repugna al mismo tiempo”.
(Temores del peregrino…)

 El camino de un corazón peregrino que busca el amor y se confunde con frecuencia de sendero. Un libro hermoso que pide volver a su lectura, a dejar que el arado de sus versos levante la dura tierra del corazón del lector con sus incisivas figuras y su ritmo implacable.

“Adiós,
lágrima azul de un tiempo de locura”.
(De cómo el peregrino se despidió…)

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“Palabras rellenas. Guía para aprender a leer poesía” de Miguel Ángel Martínez

PalabrasRellenasUn libro de autoayuda para lectores

Muchos lectores se sienten atraídos por la poesía, pero no se sienten capaces de leer un libro de poemas o se encuentran con poemas que no saben cómo enfrentar. Éste es un libro didáctico para avanzar en la experiencia del lector de poesía. Un libro de autoayuda literaria. No es un libro académico, ni un manual de literatura. No es un libro para escritores ni para profesores, éste es un libro para lectores, que no necesitan saber cómo se escribe para poder disfrutar de la lectura, como no se necesita saber cómo se ha hecho una comida para poder degustarla. Las palabras de un poema están rellenas de cosas distintas a ellas mismas, rellenas de recuerdos que se hacen presentes, de sentimientos que nacen o que vuelven. El autor lleva de la mano al lector para encontrarse con eso que se esconde dentro del texto. A modo de menú de degustación, el libro va ofreciendo ejemplos muy diversos de sabores poéticos. Es un libro sin argumento, se puede empezar y terminar por cualquier sitio. Pueden saltarse capítulos y volver más tarde. Es un menú de degustación de barra libre. La lectura de la poesía se entiende como una aventura, y el lector debe afrontarlo desde esa perspectiva. El índice da una idea de la variedad y de la audacia con la que se invita a aproximarse a los poemas. La poesía no hay quien la entienda, el tiqui-taca, la chispa de la amistad, bailar pegados, conjuros, los amantes de los jeroglíficos… son los títulos con los que se encabezan algunos de los capítulos. Los capítulos se inician con un comentario introductorio seguido por un poema del autor; a continuación se añade alguna anotación adicional para ayudar a la lectura y finalmente se remata el capítulo con un poema de algún autor consagrado. El objetivo es plenamente didáctico. Como nos dice el autor en la introducción: “A leer poesía se aprende, como a otras muchas cosas. No puede pretender leer poesía sin cierto aprendizaje. Por supuesto, no falta gente naturalmente dotada que realice ese aprendizaje sin esfuerzo o sin darse ni cuenta, pero no es lo habitual. El resto de los mortales necesitamos una mano amiga que nos guíe. Este es mi propósito, ofrecerle esa mano solícita”. El punto de partida que propone el autor es un cambio de actitud en el lector: “Tenemos que comprender que el objeto principal de un buen poema no es el de ser entendido. Los poemas se disfrutan, como la alta cocina, el buen vino o la música sinfónica”. Por lo tanto, el lector debe cambiar su predisposición ante el poema, debe “eliminar de su mente el objetivo de entender”. ¿Qué significa eso? ¿Cómo se hace? “Va a subirse a un vehículo que no conoce. No se preocupe de cómo funciona, conduce otro. Déjese llevar”. Y eso es lo que va desarrollando el libro, una ruta guiada por distintos estilos poéticos, en capítulos cortos con aproximaciones audaces y cambiando continuamente de estilo. La lectura se hace amena y fascinante. Es difícil encontrar un libro similar, lo que dificulta su clasificación y su catalogación. Es y no es un libro de poesía, es y no es un ensayo, es y no es un libro de referencia. Quizá la única clasificación válida es que es un libro para ser leído para los que, a la vez, les guste y les asuste la poesía.     La entrada “Palabras rellenas. Guía para aprender a leer poesía” de Miguel Ángel Martínez aparece primero en Ediciones Trébedes.

“Tríptico de los siete inviernos” de Miguel Ángel Martínez

Tríptico de los siete inviernosTres en uno

Tríptico de los siete inviernos son tres libros de poemas en un solo volumen, que pueden ser leídos de forma independiente y en cualquier orden. Para los lectores de poesía, conseguir tres libros por solo 9 euros es, sin duda, una oferta interesante.
El primer libro se titula Desahogos. Los poemas avanzan en una especie de espiral de fuera hacia dentro, desde la vida superficial del poeta: su trabajo, la oficina, la crisis económica… hacia la vida interior de los afectos, los deseos, la conciencia de sí mismo y la raíz de las creencias. La poesía brota como el vapor por la válvula a presión de una vida tensada por el ritmo frenético de un ritmo laboral muy exigente. Un ritmo de vida que hace olvidar lo que es de verdad la vida: “Cadáveres podridos se visten de traje y corbata,// se reparten el futuro de una tumba,// invierten en acciones del infierno// y se frotan las manos” (Reunión de trabajo).   El segundo libro, bajo el nombre de ¿Dónde está la esperanza?, esconde, en la apariencia de una colección de poemas, un único y largo poema, donde los títulos podrían ser rótulos informativos de un continuo monólogo. La voz del poeta comienza su camino desde la más oscura desesperanza, va recorriendo las propuestas de la sociedad moderna: la política, el dinero, la ciencia… pero todo le decepciona. A partir del poema En los niños habita, la voz poética comienza a encontrar una luz que va marcándole el camino de salida y la meta: “Pero sólo mirarlos es tan grande:// mirarlos con los ojos que nos miran,// reflejándolo todo. Es tan hermoso”.   El tercer libroHuérfanos poemas, es una auténtica colección de poemas diversos, agrupados por temática. La vida interior, el paisaje, el trabajo, la fe y el amor sujetan cinco ramilletes de poemas con los que el lector puede entretenerse, sin más ambición que saborear los que le gusten. “¿Dónde nace la luz de primavera// que llena mi ventana y me encadena// al gozo de volar con la mañana?” (Amanecer en Primavera)   El estilo es sencillo y a la vez profundo, un verso rítmico que se lee con facilidad pero que, al mismo tiempo, deja abierta una brecha de incertidumbre que invita al lector a volver, a repasar algo que no se pudo ver con claridad, algo misterioso que está escondido detrás de los árboles que bordean el bosque.   El ritmo es protagonista, hasta tal punto que algunos poemas pueden pasar por canciones, como el así denominado Canción del financiero (de renovada actualidad en momentos de crisis económica) o como el titulado Mi pequeño hermano. Poemas filosóficos, intimistas, místicos o costumbristas se van alternando en los diversos estadios de libro, convirtiendo en momento poético circunstancias tan diversas como un despido, un vendaval de otoño, una reunión de trabajo, unos niños que juegan o el extenso paisaje de La Sagra toledana.   Los poemas surgen en este libro como una flor silvestre que nació en la tierra acumulada junto al bordillo de la calle de la vida, se alimenta de desperdicios y se riega con chubascos inesperados, pero llevan dentro el latido de un corazón. Por eso el autor invita a su lectura: “Te regalo esta flor // que late entre las ajadas hojas de un cuaderno”.   La entrada “Tríptico de los siete inviernos” de Miguel Ángel Martínez aparece primero en Ediciones Trébedes.

Zocodoversos

Título: Zocodoversos. Poetas en Toledo.

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Autor: Santiago Sastre Ariza

—- Una antología poética en la que participan Miguel Argaya, Pilar Bravo, Antonio del Camino, Joaquín Copeiro, Miguel Ángel Curiel, José Carlos Gómez Menor, Antonio Illán, Jesús Maroto, Miguel Ángel Martínez, María Luisa Mora, Miguel Ángel Pacheco, Amador Palacios, Mario Paoletti, Francisco Payo, Jesús Pino, Francisco del Puerto, María Antonia Ricas, Santiago Sastre, Beatriz Villacañas y Ángel Villamor.
  • Encuadernación: cosida, cubierta blanda con solapas
  • Páginas: 288
  • Interior: blanco y negro
  • Tamaño: 150 x 210 mm
  • ISBN: 978-84-937564-3-7
  • Precio: 12 € (iva incluído)
Libro electrónico (formato epub):
  • Tamaño: 2.788 KB
  • ISBN: 978-84-940981-3-0
  • Precio: 1,99 € (iva incluido)
comprar eBook en zonaebooks.com La entrada Zocodoversos aparece primero en Ediciones Trébedes.

El reloj de Gulliver

Portada

Título: El reloj de Gulliver

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Autor: Santiago Sastre Ariza

—- El reloj de Gulliver es el quinto libro del poeta y profesor Santiago Sastre. El libro narra, desde la reflexión y aderezada con ironía, las experiencias y las vivencias del poeta en los últimos cuatro años. Está presente el amor, el cine (King Kong, “Hacia rutas salvajes” de Sean Penn) , su fijación por el alpinismo, algunas pinturas (de Rembtandt y Seurat) , su gusto por las filosofías orientales (especialmente el budismo zen y el taoismo), la manera de afrontar las grandes preguntas por parte de la filosofía  (sobre todo Platón) y, especialmente, su fe. Es una poesía que pretende llegar al corazón de los lectores a través de la emoción. —-
  • Encuadernación: cosida, cubierta blanda con solapas
  • Páginas: 124
  • Interior: blanco y negro
  • Tamaño: 140 x 205 mm
  • ISBN: 978-84-937564-1-3
  • Precio: 9 €

Libro electrónico (formato epub):
  • Tamaño: 2.042 KB
  • ISBN: 978-84-940981-4-7
  • Precio: 1,99 € (iva incluido)
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“La tierra baldía” de T.S. Eliot

La esterilidad de los que evitan la muerte

elio2T.S. Eliot (1888-1969) irrumpe en el mundo literario en 1922 con este poema vanguardista. La superposición de imágenes, carentes de hilo argumental, va construyendo un collage en que Eliot mezcla personajes contemporáneos con imágenes y símbolos extraídos de multitud de fuentes culturales y artísticas: leyendas del grial, tradiciones védicas, historias normandas, cartas del Tarot, mitología griega, referencias a Dante, Shakespeare… y muchas más. Para seguir mejor todas estas referencias conviene leer el poema acompañado de un buen comentario. El tema central del poema es la visión de una tierra infecunda habitada por hombres y mujeres que rechazan la experiencia de la muerte, y en ella, cualquier deseo de una vida mejor. Ellos son la semilla que no quiere morir al hundirse en la tierra y rechazan la primavera como un periodo de crueldad. Así comienza el poema:

Abril es el mes más cruel, criando
lilas de la tierra muerta, mezclando
memoria y deseo, avivando
raíces sombrias con lluvias de primavera.

Aquellos que huyen de la metamorfosis de la muerte evitan cualquier tipo de interrogación sobre el mundo o cualquier impulso de transcendencia, viven continuamente en la frivolidad del turismo y el lujo o volcados en las vidas de otros, procurando no fijarse en la suya propia. Viven en irreales ciudades siguiendo el flujo de la gente, incapaces de amar de verdad, reduciendo el amor a un juego de estrategia y poder, como una partida de ajedrez. El resultado de este estilo de vida es la esterilidad:

“En esta basura petrea, ¿qué raices prenderán?
¿qué ramas crecerán?”

Diversas voces del poema no cesan de invitar al hombre moderno a romper esta inercia de hastío y desidia; a buscar la verdad que se esconde tras las apariencias de las cosas; a descubrir la presencia escondida:

“¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado?
Si cuento, sólo estamos tú y yo juntos
pero si miro hacia adelante por el camino blanco
siempre hay otro caminando junto a ti
un encapuchado que se desliza envuelto en un oscuro manto,
no sé si hombre o mujer; pero
–¿quién es aquel al otro lado de ti?”

Una invitación a sacar vida de la experiencia de muerte que va acompañando toda nuestra historia personal, a evitar la tentación de la superficialidad:

Ese cadáver que el año pasado plantaste
en tu jardín ¿ha empezado a brotar? ¿Florecerá este año?
¿O ha malogrado su lecho la súbita escarcha?
¡Ah, no dejes que el Perro se acerque,ese amigo del hombre,
o con sus uñas lo volverá a desenterrar!

Sin embargo, muchos personajes del poema caen presas de este Perro (en inglés, “Dog”, grafía especular a “God”, Dios) que lleva al ser humano a vivir en la más absoluta superficialidad. Eliot describe a través de estos personajes la situación del hombre moderno.

El hombre moderno ha rechazado la naturaleza y sus ciclos. La tierra de los que evitan morir se torna baldía. Allí la vida se vuelve rutinaria y sucia, y el hastío lo invade todo. Los amantes no son capaces de amar, el río de la vida va lleno de basura y desperdicio, el único aliciente es dejarse llevar por la deriva de los sentidos. Pero aún en este estado hay gente que busca, en medio del fuego que les devora. Evocando a S. Agustín, el poeta escribe:

A Cartago llegué luego
ardiendo, ardiendo, ardiendo ardiendo.
Oh, Señor, Tú me arrebatas
Oh, Señor, tú arrebatas
ardiendo.

No faltan personajes que sí saben aceptar la experiencia de muerte: Flebas, el ahogado, imagen del que muere y se deja sumergir en la profundidad de lo desconocido, sufre una metamorfosis que le convierte en alguien distinto y más valioso:

“Esas perlas eran antes sus ojos”

Esa es la experiencia que debemos atender. Es el mensaje universal que todos debemos reflexionar:

Gentil o judío
¡Oh! Tú que llevas el timón y miras a barlovento,
ten presente a Flebas, como tú, antaño hermoso y esbelto.

El que se interroga por la vida y acepta la muerte, escucha la voz del trueno que anuncia la lluvia, signo de fertilidad que revitaliza la tierra baldía. La leyenda védica del trueno constituye una de las imágenes finales del poema. El dios trueno habla a hombres, demonios y dioses con una sola palabra: “DA“, que revela su ser. Luego pregunta a cada uno qué ha entendido. Cada uno interpreta algo distinto. Los primeros responden, “DATTA” (Da), los segundos, “DAYADHVAN” (Sé compasivo), los terceros, “DAMYATA” (Controla). Ese es el mensaje final del poema, la clave para romper la maldición de la tierra baldía y convertirla en tierra fecunda: la renuncia y la entrega personal, la ruptura de la cárcel del individualismo, y el dominio de sí mismo en armonía con la naturaleza. Este es el camino que Eliot se propone. Eliot escribe este poema como una reflexión personal sobre su propia vida, en un momento de crisis personal mientras sigue tratamiento por una enfermedad nerviosa junto al lago Lemán.

“A la orilla me senté
a pescar de espaldas a la árida llanura
¿pondré al menos mis tierras en orden?”

Nos propone su problema personal para extenderlo al problema social de occidente y nos invita a compartir sus conclusiones. Pone así en práctica uno de sus principios artísticos: universalizar por el arte las experiencias individuales, que resuenan en otros hombres como propias. La entrada “La tierra baldía” de T.S. Eliot aparece primero en Ediciones Trébedes.