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El bien es contagioso

Hace pocas fechas pudimos leer en el periódico: “Muere la mujer que renunció a un tratamiento contra el cáncer para dar a luz a su sexto hijo” (http://www.larazon.es/amp/sociedad/muere-la-mujer-que-renuncio-a-un-tratamiento-contra-el-cancer-para-dar-a-luz-a-su-sexto-hijo-OJ15947669) Carrie Deklyen, con un cáncer cerebral, decidió libre y voluntariamente proteger la vida de su hijo no nacido, el más vulnerable de todos, negándose a recibir tratamientos teratogénicos, a pesar de que ella moriría. El instinto maternal prevaleció frente al instinto de supervivencia. Este testimonio nos conduce al asombro ante la grandeza del ser humano y alimenta la esperanza en una humanidad verdaderamente humana. ¿Somos auténticamente libres al satisfacer nuestros deseos aunque perjudiquemos a terceros? ¿El reclamado “derecho a decidir” sobre “mi cuerpo”, justifica dañar a mi propio hijo no nacido, vulnerable entre los vulnerables? ¿Ese “derecho a decidir” me hace libre, me conduce hacia la felicidad?¿O más bien, hacia el vacío, hacia la nada? El núcleo esencial de la persona radica en amar y ser amado, vivir y dar vida. Esto es propiamente humano, y nos diferencia de otros animales. Nos impulsa a transcender, a salir de nosotros, a no “ensimismarnos”, a salir del “yo-mi-me-conmigo”. Somos seres de encuentro, y esa salida hacia los otros, como ejercicio supremo de nuestra libertad, da sentido verdadero a nuestra vida. Eso es el amor, expresión de la auténtica libertad. Camino necesario para alcanzar una vida plena y una humanidad humanizada. Carrie ha decidido, en un acto de amor, entregar su vida por completo para dar vida a su hijo. En ese don voluntario ha encontrado la plenitud, la felicidad. “Vince in bonumalum” (se vence al mal con el bien). La decisión de Carrie no sólo ha salvado la vida de su sexto hijo, sino que puede salvar muchas más, porque el bien es contagioso. Gracias Carrie.

GRUPO AREÓPAGO

“En tiempos del Papa sirio” de Jesús Sánchez Adalid

Jesus_Sánchez_AdalidEn la novela “En tiempos del Papa sirio”, Jesús Sánchez Adalid nos enfrenta a un tema muy actual y a la vez muy antiguo, la convivencia entre cristianismo e islam bajo un gobierno musulmán. Este tema ya había sido tratado por Sánchez Adalid en “El mozárabe”, donde contaba las peripecias de un obispo mozárabe en la Córdoba del Califato. Ahora, en esta nueva novela, el autor nos transporta al Damasco entre finales del siglo VII y comienzos del siglo VIII, en la tercera generación tras la ocupación musulmana. En esos momentos, la comunidad cristiana había sido sistemáticamente reducida por la presión cultural y administrativa, sin faltar episodios de auténtica persecución. La ubicación de la historia en Siria no es baladí, el paralelismo con la actual amenaza del ISIS y sus aspiraciones a establecer un nuevo califato son evidentes, pero toda la reflexión que provoca es también aplicable al occidente materialista en el que vivimos muchos, en la medida en que los cristianos se enfrentan a sistemas de gobierno que, de muy diferentes maneras, no toleran su fe. Una pregunta le asalta repetidamente al protagonista de la historia: ¿cuál debe ser el testimonio de un cristiano en un ambiente hostil a la fe, el sometimiento manteniendo la fe a escondidas, la manifestación clara de la fe aún a riesgo del martirio, o la rebelión para revertir la situación política y la libertad religiosa?

Alternativas

El sometimiento a las autoridades hostiles manteniendo privadamente la fe parece a todas luces una respuesta deficiente, quizá la única posible para muchos, con el mérito de mantener la fe, que no es poca cosa, pero con mucho riesgo de ir apagándola poco a poco. Es la actitud de Crisorroas, que mantiene un puesto importante en la administración del Califa, y de la que él mismo se siente avergonzado: “…no soy capaz de ofrecer una entrega total, valiente, decidida; una entrega como la de aquellos mártires de la primera persecución…”. El mismo protagonista la juzga claramente insuficiente, legalmente son cristianos, lo que les limita su vida social y les obliga a pagar altos impuestos, pero luego viven como musulmanes: “Era una triste doble vida de disimulo e hipocresía, que, para el joven impulsivo y descontento que empezaba a ser yo, resultaba una fuente constante de contradicción y, con frecuencia, de rebeldía”. Tras la ocupación musulmana, a los sirios cristianos solo le quedaron tres opciones: convertirse al islam, someterse como ciudadanos inferiores o huir hacia alejados territorios cristianos. Así lo narra el protagonista: “Aunque muchos habitantes de Siria, para eludir el pago del impuesto o para no tener que soportar las obligaciones del compromiso, se convirtieron al islam y adoptaron la lengua árabe. Otros, en cambio, permanecieron con una resignación esperanzada, confiando en que algún día acabaría la sumisión. Y algunos, no pudiendo soportar la humillación de las obligaciones contraídas, optaron por expatriarse hacia las provincias cristianas de Occidente, embarcándose con todo lo que podían llevarse consigo”. La segunda opción, la manifestación clara de la fe, asumiendo el riesgo del martirio, aparece como una solución poco sostenible, sería una provocación que acabaría rápidamente con toda la comunidad cristiana. El martirio es un comportamiento ejemplar, pero esporádico dentro de la comunidad sometida. El protagonista vive muy de cerca esta situación y la tensión entre el testimonio y el sometimiento le produce un malestar interno que no sabe cómo resolver: “Siento que vivimos una vida de doblez. Vivimos como los agarenos de cara a los vecinos, pero no tenemos ninguno de sus privilegios. ¡No estamos dando testimonio! ¡Nos conformamos asquerosamente!”. La rebeldía surge como la tercera alternativa: derrocar al gobernante musulmán e instaurar un reino cristiano, pero ese camino también está lleno de contradicciones, como admiten los mismos que alientan la rebelión: “Somos cristianos y queremos vivir como tales. ¡Basta ya de engaños! Y sé que lo que digo podrá parecerte una incongruencia. Pero, aunque sea difícil de entender, hay veces en las que para vencer al mal hay que alejarse algo de Dios… He ahí el misterio…”. Pero la elección directa y consciente de ese camino resulta siempre un fracaso, se gane o se pierda la guerra, alejándose de Dios no se consigue nunca estar más cerca de él.

El mal y el bien

En paralelo a la historia que se narra en la novela, Sánchez Adalid lleva a sus personajes a través de una reflexión sobre el mal y cuál debe ser nuestra respuesta hacia él. Esta reflexión va confiriendo sentido a la historia y nos prepara para que cada uno demos nuestra respuesta al dilema planteado. El protagonista busca ayuda en las profecías como una respuesta a Dios a sus preguntas. Hesiquio le apunta: “A veces podrá ocurrir que Dios no responda. Pero ¡eso es normal! Porque Dios nos deja ser libres. ¿Comprendes eso?”. Es nuestra libertad la que se pone a prueba ante el mal. Así lo ve también el Papa Constantino: “Solo he querido expresar que los males de este mundo son pruebas y que nadie se ve libre de ellas… Todo esto es una prueba de Dios, de la cual el individuo debe aprender. Roma debe aprender de todo esto a tomar en serio al cristianismo, y su reconstrucción debe tener en cuenta ese aspecto, para así esperar la venida de la Ciudad de Dios. Los que han tenido la oportunidad de escapar y sobrevivir son personas a las que Dios les da una segunda oportunidad. Mientras que los que murieron pueden ser diferenciados en dos grupos: los justos, que han pagado sus pecados aceptando la voluntad del Padre Eterno y ahora gozan de su presencia en el cielo; y los injustos, los cuales, por su excesivo vicio y pecado, sufren…” De forma parecida resume Crisorroas su experiencia de la persecución: “Pero, por el momento, solo puedo decirte que, por estar tan alejados de Dios no podemos apreciar su actuación sacando bien del mal. Y lo mejor de la misteriosa actuación divina es nuestra redención.” Toda la historia pivota sobre esta experiencia: Dios saca bien del mal, por eso el mal es consentido, y lo que se nos pide es poner en juego nuestra libertad, desde nuestras limitaciones, pecados y mediocridades. Ese es el mensaje de esperanza que contiene este libro, como concluye Crisorroas: “Si Dios permite el mal y crea seres capaces de hacer maldades, se debe a que Él mismo es capaz de sacar el bien del mal; y el mal de este mundo, en definitiva, sirve para hacer brillar la bondad divina en la misericordia.” Lo que me deja este libro: Ante el mal: libertad y misericordia.   (Los textos han sido citados de “En tiempos del Papa sirio”, Jesús Sánchez Adalid, Ediciones B) La entrada “En tiempos del Papa sirio” de Jesús Sánchez Adalid aparece primero en Ediciones Trébedes.

“El padre Elías. Un apocalipsis” de Michael D. O’Brien

Michael D. O'Brien

El apocalipsis del presente

La trama de esta novela está empapada de una idea muy original,  la interpretación del Apocalipsis como “la batalla real contra el espíritu del mal (que) viene desarrollándose desde los comienzos de la historia humana y continúa, ininterrumpida, hasta nuestros días“. Por tanto, los hechos que relata el último libro de la Biblia no son cosas que vayan a ocurrir, son cosas que están ocurriendo: “Ha habido muchos apocalipsis desde los tiempos de Jesús: los reinados de Nerón, de Hitler y de Stalin, por ejemplo.” La novela nos describe la lucha con el mal en un escenario comtemporáneo, una lucha a cuerpo entre el poder del mal y el poder de la gracia que se desarrolla en la sociedad y en el corazón de las personas. No es una novela para corazones débiles. El protagonista, el padre Elías, debe enfrentarse a un importante dirigente mundial que se prefigura como un nuevo Anticristo con el objetivo de anunciarle el evangelio y luchar por su alma. La lucha debe realizarse con armas sobrenaturales: “Para vencer el mal, no podemos utilizar las armas del mal. Hacer eso, aunque fuera en defensa del bien, representaría una doble derrota.” La principal arma del enemigo es el miedo: “Las experiencias por las que ha pasado la humanidad durante más de un siglo no hacen nada por reforzar la confianza. Nuestra época es, por encima de todo, la era del miedo“, mientras que el arma de los santos es la paciencia y la cruz. La novela fue pubicada originalmente en 1996 y encontraremos en ella un montón de referencias a temas muy actuales que no dejan de producir cierto escalofrío: “El apocalipsis del presente irradia una sensación de normalidad. Vivimos dentro de él“. Pero el protagonista de la novela no es el enemigo, el protagonista es el padre Elías, que debe luchar desde sus muchas limitaciones: “¿Quién es santo? ¿Aquel que obedece a Dios en su debilidad, o aquel que pide poseer todas las virtudes más admirables antes de entregarse a su empresa“, apoyándose en la esperanza sobrenatural: “Él no recompensa por los éxitos, sino por la paciencia y las dificultades sufridas en su nombre“. Una lectura trepidante, con acción, pensamiento y continuas sorpresas en el argumento, pero, como dijimos antes, no recomendable para corazones débiles. La entrada “El padre Elías. Un apocalipsis” de Michael D. O’Brien aparece primero en Ediciones Trébedes.

“No te daré mi voto” de Miguel Ángel Martínez

PortadaNuestra participación como ciudadanos

Este libro se publicó hace unos pocos años, pero si hoy nos paramos a pensar si sigue teniendo actualidad vemos que la va ganando día a día. Parece escrito para todos aquellos que quieren participar más en las decisiones políticas de su comunidad, ciudad o país, pero que no quieren entrar a militar en política. Para los que quieren ser ciudadanos activos. Aquellos que no quieren “dar su voto” a otros para que los gestionen a sus espaldas, sino que quieren quedarse con el voto en su mano para ejercer sus decisiones caso a caso. El título hace referencia a este deseo, “no quiero darte mi voto, quiero quedarme con él”. ¿Es eso posible? Este libro es una novela. No es un manifiesto ni un ensayo. Cuenta una historia inventada. Los protagonistas también tienen ese deseo de participar en las decisiones que les afectan y deciden poner en práctica un mecanismo que permite todo esto sin tener que modificar el sistema electoral vigente. La novela se desarrolla en una pequeña capital de provincias española, que no se identifica en el texto porque la ubicación no es relevante, pero se adivina fácilmente que el autor está pensando en Toledo. Todos los personajes son ficticios. Sí es un hecho real el equilibrio político descrito, habitual en las elecciones municipales en esta ciudad, donde los dos grandes partidos se repartían la mayoría de los votos y quedaba Izquierda Unida (en sus distintas denominaciones) con uno o dos concejales en medio de la decisión. El mecanismo que los valientes protagonistas ponen en marcha es una formación política desarrollada sobre un portal de internet, donde los suscriptores deciden por votación lo que los concejales de este partido defenderán en los plenos municipales. Es un sistema de democracia directa intermediada por el concejal-representante. No existen órdenes de partido, no existen pactos, no hay más ideología que la convicción de que la soberanía la tiene el pueblo y de que es capaz de ejercerla. Es un partido político apolítico, sin programa. ¿Qué ocurre? ¿Cómo se desenvuelve esta formación en el entorno político de provincias? Para responder a esas preguntas hay que leerse el libro. ¿Este sistema es posible? Teóricamente lo es. De hecho ha habido varios intentos para poner en marcha plataformas parecidas. Otra cuestión es si es la mejor manera de proceder y, si lo fuera, si habría suficiente gente con ganas de participar a este nivel de detalle y de asumir la responsabilidad de sus decisiones. A pesar de que cada día hay un deseo mayor de participación en todos los ámbitos, en estos temas siempre es más fácil echar la culpa de todo a los políticos. El relato está trufado de micro historias de ciudadanos anónimos. Esos pequeños cuadros intentan radiografiar al ciudadano de a pie, que con su actitud, su calidad moral y sus actos privados influyen en la marcha de la vida pública, porque ellos también son los verdaderos protagonistas. Se enfrentan dos actitudes, los que quieren participar y los que prefieren ir a lo suyo. ¿Qué actitud prevalecerá? Después de leer el libro, que cada uno saque sus conclusiones. La editorial ofrece gratuitamente en su página web una guía para hacer un taller de lectura, invitando a reflexionar sobre temas como el uso de internet como un medio de participación, la función de los políticos como representantes, el deseo de participación, la moral del pueblo y de los políticos, el poder y el bien común, la conciencia y la democracia directa. En estos tiempos de crisis política parece un buen estímulo para la reflexión. La entrada “No te daré mi voto” de Miguel Ángel Martínez aparece primero en Ediciones Trébedes.