Archivo de la etiqueta: Laudato Si

Escuela y educación

El grave momento político e institucional por el que está atravesando nuestro país ha oscurecido el protagonismo  que por tradición e importancia le corresponde a la escuela y al comienzo del  curso escolar. Y consecuentemente, está hurtando a la sociedad la reflexión y el debate que se merece la más importante de las tareas que el hombre ha de abordar, pues de ella y sus buenas o malas prácticas depende el futuro de un país: la educación. Reflexión y debate que hoy por hoy debe recaer no sólo sobre el sistema organizativo escolar, ya de por sí importante, sino principalmente sobre el modelo educativo vigente. Pues si fundamental es legislar sobre los contenidos curriculares a desarrollar, sus espacios y tiempos, o sobre el rol social y profesional de maestros y profesores, o la excesiva burocratización del sistema…; es mucho más importante, porque afecta  y de ello depende todo lo demás, el debate sobre el modelo educativo. Es llevar la reflexión al terreno de los fines, y al tipo de persona a educar. Cualquier observador crítico puede darse cuenta de que el modelo educativo escolar actual en la mayoría de los países se centra en formar buenos profesionales, técnicamente bien preparados. Así se lo exigen a la escuela la sociedad y hasta las mismas familias. Se identifica educación con instrucción; y desde esta concepción se organiza el currículo, prevaleciendo la dimensión materialista y mercantil de la enseñanza sobre sus aspectos más formativos y humanizadores. Repensar hoy la escuela es plantear un nuevo modelo educativo transformador y contracultural desde la idea de que educar es mucho más que instruir. Modelo sobre el que ya incidió el célebre informe “JacquesDelors” a la UNESCO sobre la educación en el siglo XXI, que propugnaba el sentido integral de la educación desde los cuatro pilares básicos que lo habrían de sostener: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir. Entre otros muchos, el Papa Francisco también lo reivindica: “La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir  un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza” (Laudato si). La escuela cada vez más orienta su enseñanza hacia los contenidos instrumentales y se olvida de aquellos aspectos que inciden en la configuración de la personalidad de los alumnos y su dimensión social. De ahí el recorte de contenidos y tiempos que están sufriendo la filosofía y las humanidades. El ansiado pacto escolar, si es que llega, lo ha de considerar seriamente.  

 GRUPO AREÓPAGO

 

El mundo se derrite

iceberg “Nueva ola de calor”. “Se desprende de la Antártida un enorme iceberg”. “Una fuerte tromba de agua causa nuevas inundaciones en la capital”. “Alerta por fuertes lluvias y tormentas esta semana”. “El temporal continua azotando”. Son titulares de noticias que estamos leyendo cada día y que demuestran que el calentamiento climático es una realidad. Las fuertes tormentas que llegan sin compasión alguna, las olas de calor insufribles o que se desprenda parte de la Antártida confirman algo evidente: el cambio climático está aquí y no se va a ir. Es obvio que está afectando a nuestra vida diaria. Nuestra vida  la de todos los seres vivos pende del cambio climático. Según la página web de Acción por el Clima de la Comisión Europea la actividad humana es una de las causas principales del aumento de la temperatura mundial y, en consecuencia, del calentamiento global. ¿Tenemos, por lo tanto, responsabilidad? Sí.  Toda. El cuidado del medio ambiente está siendo desde hace unos años una preocupación del hombre, con la búsqueda de soluciones y de acuerdos entre países. A nivel político preocupa y mucho; así se puso de manifiesto en  la última llamada a la implementación del Acuerdo de París del G20. Y a nosotros, ¿no nos preocupa? ¿Cómo podemos cuidar de la naturaleza? ¿Cómo podemos proteger el medio ambiente? ¿Cuál es la responsabilidad del hombre ante el impacto ambiental? Son preguntas que están en el aire y que tienen respuesta. Tenemos una obligación y una responsabilidad: tomar conciencia de la importancia de respetar la naturaleza, transformando nuestros hábitos y nuestra vida cotidiana, educándonos en la preservación del medio ambiente. Ya el Papa Francisco en el año 2015 publicó la Encíclica Laudato si, dedicada al medio ambiente y a la casa común. Una Encíclica en la que, entre otras cuestiones, hacía un llamamiento a la acción ante las catástrofes medioambientales provocadas por el calentamiento global y al desarrollo de políticas internacionales que actúen ante los desastres. Nosotros también somos responsables y culpables del deterioro del medio ambiente. No podemos mirar a otro lado.  No podemos esperar más tiempo. Urge actuar y cuidar el planeta. Está en nuestras manos –no en las de nadie más– dejar un buen planeta a nuestros sucesores. Urge empezar ya, dando un pequeño paso; un pequeño paso que será grande si nos unimos todos.

GRUPO AREÓPAGO