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Un plan sin vida

Fotografía pixabay

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Hace unas semanas la Comunidad de Madrid ha presentado el PLAN INTEGRAL DE ABORDAJE DE LOS EMBARAZOS NO DESEADOS 2017-2020. El plan quiere trazar unas líneas de actuación que eviten los embarazos no deseados y que favorezcan la “interrupción voluntaria” de los mismos, facilitando el acceso a la información relativa a los trámites necesarios para llegar al aborto y la educación afectivo-sexual, desde una perspectiva de género. Cuando uno lee detenidamente el documento, puede ver claramente cómo la artillería pesada de la cultura de la muerte se ha desplegado en él. Curiosamente no hay una sola referencia a la posibilidad de encauzar un embarazo inesperado, mediante las ayudas necesarias, públicas o privadas, hacia su desarrollo completo y el nacimiento de ese niño, que no puede ser quien pague las consecuencias del mayor o menor deseo con el que sus padres lo esperan. No es extraño este enfoque cuando para la elaboración del Plan se ha contado con muchas asociaciones y colegios profesionales, exceptuando justo a aquéllas que desde hace años están ayudando en la Comunidad de Madrid a que esos embarazos inesperados se conviertan en ocasión de acompañamiento, ayuda, esperanza y vida tanto para los bebés que llegan a nacer  como para sus padres. Efectivamente nadie ha requerido la aportación de las asociaciones y fundaciones pro-vida. Es más, una de las asociaciones consultadas es ni más ni menos que la filial en España de la multinacional del aborto “Planned Parenthood”, el abortorio más grande del mundo, con un aborto cada 97 segundos. Salvando las enormes distancias, es como si al elaborar el plan de prevención de incendios no se hubiera contado con la ayuda que pueda facilitar el Servicio de Emergencias o los bomberos de la Comunidad de Madrid y se hubiera recabado en cambio la opinión o buscado la ayuda de la “Asociación de Pirómanos de la Rivera del Manzanares”. ¿Alguien encuentra un punto de lógica al hecho de no optar por la vida? ¿Dónde está la búsqueda del bien común que debe caracterizar toda actuación de los poderes públicos? ¿Quién protege a los más vulnerables en esta situación, que son el hijo en riesgo de muerte violenta y la madre en riesgo de aborto? Una vez más, quienes tienen el encargo de velar por los derechos fundamentales de todos los ciudadanos dejan a los más débiles absolutamente indefensos. Vidas truncadas para siempre ante la indiferencia más absoluta.    

GRUPO AREÓPAGO

 

El derecho a la vida (de otros)

“¡Quiero ser padre! Busco chica joven, alta y con estudios para gestación subrogada. Si estás interesada manda e-mail”. Este es, literalmente, el tweet con el que un ex concursante de un programa de televisión muy popular se dirigía a sus seguidores para comunicar que quería conseguir un hijo por medio de la mal llamada gestación subrogada. Este tema se ha convertido en una de las nuevas cuestiones de debate político como consecuencia de la iniciativa de un de partido nacional de regularlo en nuestro país. En una sociedad cada vez más consumista y sin valores, la trivialización de la vida puede alcanzar extremos insospechados. En esta ocasión, se trata de reconocer el derecho a ser padre disponiendo de la vida de un tercero engendrada con la colaboración de una mujer que cede su vientre a tal fin. El hijo se convierte así en un producto, en un objeto de consumo que se consigue en el mercado, previo pago del precio estipulado. De hecho, basta con hacer una búsqueda en Google para conocer diferentes ofertas y precios. ¿Dónde queda el bien del niño? ¿Cuál es la posición de la madre natural durante la gestación y tras el parto? ¿Por qué no potenciar la adopción legal, liberándola de la pesada burocracia que la caracteriza en nuestro país, para que los ya nacidos puedan tener una familia? Hemos de ser capaces de reaccionar frente este tipo de propuestas, pues encierran un evidente ataque contra la dignidad del ser humano: la de la madre natural, que alquila su vientre y renuncia al amor por su hijo, criatura suya, a cambio de un precio; la del niño, que no será el fruto del amor de sus padres, sino de un negocio jurídico; e, incluso, la de los propios compradores, incapaces de concebir la vida como un don y la paternidad como una decisión compartida y responsable. De lo contrario, seremos cómplices de una nueva forma de esclavitud.

GRUPO AREÓPAGO

¿Decisión verdaderamente libre?

Las Cortes Valencianas han aprobado, el pasado 24 de marzo, la Ley 6/2017, cuyo único artículo tiene por objeto derogar la Ley 6/2009 de protección de la maternidad que se impulsó en una legislatura anterior con la finalidad de ayudar a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad económica y social. La justificación de la misma no puede ser más clara: se parte de la premisa de que “desde el poder público no se debería interferir nunca en una decisión que debe corresponder únicamente a la mujer gestante” y se hace desde el “respeto absoluto a las decisiones libres y responsables, así como desde la convicción de que los poderes públicos deben garantizar el apoyo a estas decisiones”. Cierto es que las leyes, empleadas como instrumentos de propaganda en uno u otro sentido, de poco sirven para cambiar la realidad si no van acompañadas de políticas concretas de aplicación de las mismas y de la dotación económica necesaria. Pero no menos cierto es que partir de la consideración de que la decisión de disponer de la vida de un ser humano es responsabilidad única de la madre supone, en última instancia, abandonarla a su propia suerte. Una decisión sólo puede ser libremente adoptada si la persona que ha de tomarla lo hace sin presión ni hacia un lado ni hacia otro. Suprimir ayudas, omitir información, prescindir del padre, en definitiva, condenar a la soledad no es precisamente favorecer una decisión libre y responsable. Un embarazo no deseado puede suponer inicialmente un drama para la madre que, en no pocas ocasiones, se encuentra sola por el rechazo de su pareja, el abandono de su familia o la carencia de recursos o que, incluso, se ve presionada para “poner fin al problema”. Pero, aunque fallen las personas, quien no debería fallar es el Estado, el conjunto de la sociedad, la comunidad en la que se inserta. Es, desgraciadamente, lo que ocurre con iniciativas normativas de esta naturaleza, al sostener que el aborto es una decisión exclusivamente individual e íntima: todos estamos danto la espalda a una mujer que nos necesita y a un niño que quiere nacer. La mayor parte de nosotros no somos parlamentarios y, por tanto, no tenemos capacidad de elaborar normas. Pero sí elegimos a nuestros representantes políticos y, en consecuencia, este tipo de opciones políticas debería ser debidamente ponderado a la hora de ejercer nuestro derecho al voto. Además, es mucho lo que podemos hacer en lo concreto: iniciativas ciudadanas, como Proyecto Mater, que se dedican a apoyar, de verdad –poniendo nombre y rostro a la mujer que se plantea abortar–, bien merecen nuestra atención, nuestro tiempo y nuestro apoyo económico. En ausencia de leyes injustas, contribuyamos con nuestros propios medios a construir la auténtica justicia y a trabajar por la verdadera libertad.

Grupo Areópago

Creados para Dios

bebeniño Cada 25 de Marzo, coincidiendo con la encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María, la Iglesia española celebra la Jornada por la Vida. No se trata de una efeméride puramente eclesial; antes al contrario, tiene como principal finalidad transmitir a la sociedad, a todos los hombres y mujeres que forman parte de ella, la necesidad de cuidar la vida y la dignidad de cada ser humano. Son muchas las paradojas a las que nos enfrentamos hoy en día. Nos solidarizamos con los síndrome de down al tiempo que nos mostramos indiferentes con la posibilidad de abortar a bebés con esta anomalía genética; valoramos la experiencia y la veteranía al tiempo que despreciamos a nuestros mayores, considerándolos ciudadanos de segunda; mostramos nuestra repulsa por las guerras, los ataques terroristas o la violencia contra colectivos minoritarios al tiempo que sembramos odio, con nuestros comportamientos y actitudes, contra quienes están a nuestro lado. Estos son simplemente algunos ejemplos, con los que muchos podemos sentirnos identificados, que ponen de manifiesto una realidad: la vida sólo tiene pleno sentido si se contempla desde la Vida, con mayúsculas. Efectivamente, es la luz de la fe la que permite detectar en nosotros estas incoherencias y nos marca el camino para luchar contra ellas y tratar de corregirlas; es la contemplación del misterio de la encarnación de Jesucristo lo que da verdadero valor a la vida de cada ser humano; es el reconocimiento de la existencia  de Dios, creador y dador de vida, la condición necesaria para comprender que no somos dueños de nuestra propia existencia –ni de la de nadie–. Desde estas premisas se entiende mejor la afirmación de Jesús: “Yo he venido para que todos tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Esto es lo que celebramos cada 25 de marzo y, en general, cada día: que nuestra vida, que cada vida, tiene pleno sentido porque responde a una finalidad que nos sobrepasa y porque ha sido pensada para una misión que estamos llamados a descubrir. Con independencia de las circunstancias, de las carencias, de los defectos que podamos experimentar personalmente, nuestra vida, siempre, tiene pleno sentido. No en vano, hemos sido creados por Dios y para Dios.

GRUPO AREÓPAGO

Rusia, un ejemplo de provida

vida2 Recientemente hemos podido leer en la prensa una noticia que ha causado sorpresa, pero que también nos ha llenado de esperanza por lo que supone para la defensa de la vida y   para el reconocimiento de la dignidad del no nacido. Yaroslavl es una región rusa, situada a poco más de trescientos kilómetros de Moscú. A propuesta de la Diócesis ortodoxa, las autoridades civiles dispusieron que el día 11 de Enero se celebrara el “Día del Silencio sin Abortos”. Se estima que ese día pudieron salvar su vida unos catorce niños. Si tenemos en cuenta el valor infinito de cada vida humana, habría que multiplicar infinito por catorce y por tanto celebrar que estas catorce personas, han salvado sus vidas de las garras de la muerte. No es la primera medida que se toma en Rusia en favor de la vida. Ya en 2013 la Duma aprobó una ley para prohibir la publicidad del aborto. ¿Cuál es la razón por la que el primer estado del mundo donde se legalizó el aborto y se convirtió en un derecho, sea ahora promotor de iniciativas para salvaguardar y defender la vida? Algo tan sencillo como la cuestión demográfica. Rusia envejece y su densidad de población está en niveles muy preocupantes. Las estadísticas confirman que de media, una mujer rusa ha pasado por entre tres y seis abortos provocados, con el consiguiente daño físico, psicológico y moral que cada uno de ellos conlleva. Sólo en 1965 se cometieron en este país más de cinco millones de abortos. ¿Cuál es la situación en España? Según datos publicados por la CEOE en pocos años, España se convertirá en el segundo país más viejo del mundo, siendo el primero Japón. Hay un viejo refrán que dice “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Las pobrezas de un país envejecido son más que conocidas por todos. Es evidente que las medidas a favor de la vida, han de ser impulsadas ante todo por el respeto y la defensa de cada ser humano que viene a este mundo, sea cual sea la fase de su desarrollo (desde que es un embrión, hasta que su vida termina de modo natural); pero ¿somos y son conscientes nuestros gobernantes del peligro en el que ponen a toda una nación cuando no hacemos/hacen lo suficiente para frenar este envejecimiento? Seamos ”astutos como serpientes”. Apostar por la vida es una fuente de riqueza en todos los sentidos.  

Grupo Areópago

 

¿Cultura de la vida? ¿Cómo?

José Luis y Francisco charlan animadamente como cada día, en su hora del café. Revisan los periódicos, comentan las noticias.

 José Luis: Mira: Yo creo que exageras. ¿De verdad crees que hay que reivindicar en nuestros días una cultura de la vida?

Nuestro mundo es tremendamente vitalista. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de personas que cuidan su salud; hacen deporte; siguen dietas saludables, aman y defienden a los animales; reciclan y  cuidan el medio ambiente;  hacen calendarios solidarios para niños con discapacidad; celebran el día del abuelo; se hacen socios de organizaciones que apoyan a los refugiados;  ponen su ropa usada en contenedores; hacen campañas para informar y prevenir de enfermedades;  comparten iniciativas solidarias; apoyan y defienden con firmeza los derechos de la mujer y de la infancia?

Francisco: Tienes razón. Hacemos todo eso y muchas cosas más. Es bueno fomentar todas esas iniciativas y actividades. Pero yo creo que para que este mundo nuestro sea realmente un mundo donde se respeta, se ama y se defiende la vida, además de todo eso tendríamos que tratar de que ninguna mujer se vea abocada a terminar con la vida de su hijo por falta de medios económicos, por soledad o por presión de quienes podrían ayudarla.

Habría que intentar que además de proteger a especies animales que están en peligro de extinción, termináramos esa terrible cadena de producción de embriones que hoy están congelados en clínicas y hospitales. Convendría que ningún ser humano por pequeño que sea, sea manipulado con el fin de que otro obtenga beneficios.

Nuestro mundo sería auténtico defensor de la vida si además de celebrar el día del abuelo y de hacer campañas de prevención de enfermedades, pudiéramos conseguir que ninguno de ellos desee la muerte y nadie se la procure, bajando los brazos de la esperanza y del verdadero amor fraterno, que tanto sentido puede llegar a dar al sufrimiento.

Podemos construir ese mundo en el que impere el respeto a la vida en todas manifestaciones, desde la concepción, hasta la muerte natural.

José Luis: Tienes razón. Aún hay mucho por hacer ¿Cómo hacer cultura de la vida entonces?

Francisco: Es sencillo. Habla de la vida. Incluye en tu día a día un gesto que aliente a alguien que siente su vida como un gran peso, investiga, fórmate, descubre por ti mismo o busca ayuda, si lo necesitas para encontrar cual es el verdadero valor de cada vida y como cada una de ellas es SAGRADA E INVIOLABLE.

Grupo Areópago

Defiende, ama y sirve a la vida

bebe-materNace en Toledo el proyecto Evangelium vitae de defensa de la vida. ¿A qué se debe esta iniciativa? En nuestros tiempos la defensa de la vida se hace especialmente urgente, ya que nos encontramos ante una verdadera “conjura contra la vida” (Juan Pablo II). ¿Cómo defender la vida de toda persona? Invitando al ejercicio de la razón, rezando y sirviendo a la vida.

La defensa de la vida es un principio ético que nace de un modo natural en quien ejercita su propia razón. Es razonable defender la vida y es irracional posicionarse contra ella, o dicho de otro modo, el hombre racional se ve movido a respetar, defender, amar y servir a toda vida humana, mientras que el que actúa contra la razón atentará contra ella. Por tanto, la defensa de la vida es una llamada al ejercicio de la racionalidad humana. Areópago y tantas otras iniciativas a esto van encaminados.

Pero no es suficiente. Los atentados contra la vida son consecuencia también de un corazón que no late dentro de las coordenadas del amor al otro, sino del amor a sí mismo por encima del bien ajeno. Se impone, por tanto, la conversión del corazón, pero esto sólo es posible con la ayuda de Dios: sólo Dios puede conceder un corazón que ame hasta el heroísmo la vida de los demás. Por tanto, la defensa de la vida supone la oración constante y confiada a Dios que puede transfigurar todo corazón. La oración ante el Santísimo Sacramento, en casa, individualmente o en comunidad, es respuesta necesaria a esta llamada.

Finalmente, la defensa de la vida hay que transformarla en acciones concretas de servicio a la vida. En muchísimos casos esto se hace en el seno de la familia, santuario de la vida. Pero no basta: frente a las estructuras de pecado es preciso construir estructuras donde la vida sea amada y servida. Iniciativas legislativas, centros de atención a la mujer embaraza como Proyecto Mater, centros de cuidados paliativos, etc…, son sólo algunos ejemplos de lo que se impone hacer para instaurar una verdadera cultura de la vida.

GRUPO AREÓPAGO

Defiende, ama y sirve la vida

bebe-mater

Nace en Toledo el proyecto Evangelium vitae de defensa de la vida. ¿A qué se debe esta iniciativa? En nuestros tiempos la defensa de la vida se hace especialmente urgente, ya que nos encontramos ante una verdadera “conjura contra la vida” (Juan Pablo II). ¿Cómo defender la vida de toda persona? Invitando al ejercicio de la razón, rezando y sirviendo a la vida.

La defensa de la vida es un principio ético que nace de un modo natural en quien ejercita su propia razón. Es razonable defender la vida y es irracional posicionarse contra ella, o dicho de otro modo, el hombre racional se ve movido a respetar, defender, amar y servir a toda vida humana, mientras que el que actúa contra la razón atentará contra ella. Por tanto, la defensa de la vida es una llamada al ejercicio de la racionalidad humana. Areópago y tantas otras iniciativas a esto van encaminados.

Pero no es suficiente. Los atentados contra la vida son consecuencia también de un corazón que no late dentro de las coordenadas del amor al otro, sino del amor a sí mismo por encima del bien ajeno. Se impone, por tanto, la conversión del corazón, pero esto sólo es posible con la ayuda de Dios: sólo Dios puede conceder un corazón que ame hasta el heroísmo la vida de los demás. Por tanto, la defensa de la vida supone la oración constante y confiada a Dios que puede transfigurar todo corazón. La oración ante el Santísimo Sacramento, en casa, individualmente o en comunidad, es respuesta necesaria a esta llamada.

Finalmente, la defensa de la vida hay que transformarla en acciones concretas de servicio a la vida. En muchísimos casos esto se hace en el seno de la familia, santuario de la vida. Pero no basta: frente a las estructuras de pecado es preciso construir estructuras donde la vida sea amada y servida. Iniciativas legislativas, centros de atención a la mujer embaraza como Proyecto Mater, centros de cuidados paliativos, etc…, son sólo algunos ejemplos de lo que se impone hacer para instaurar una verdadera cultura de la vida.

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Una nueva cultura de la vida

proyectomater Con el mes de marzo y la celebración de la fiesta de la Encarnación, inauguramos el mes de la vida, en el que se dan cita numerosas actividades en la Iglesia Católica en defensa de la vida humana. En esta festividad se conmemora que el Verbo de Dios se hizo cigoto. Además, con su Encarnación, dirá el Vaticano II, Dios se ha unido a cada hombre desde su concepción y a partir de este momento ha comenzado una historia eterna de amor con cada ser humano. La Encarnación del Hijo de Dios añade, por tanto, un nuevo valor al que ya tiene todo ser humano por el hecho de existir y da una razón nueva en la promoción de toda vida humana. En el avanzado y desarrollado siglo XXI, ¿es necesario promover y resaltar el valor de toda vida humana (la del nasciturus, enfermo, discapacitado, anciano, etc.)? Una mirada al momento actual nos hace plenamente conscientes de que estamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la «cultura de la muerte» y la «cultura de la vida». Más aún, todos nos vemos implicados a elegir en favor de la vida o a favor de la muerte, con las consecuencias personales y sociales que conlleva una u otra elección. En efecto, el Deuteronomio instaba a elegir la vida y, entonces, prometía que «tú y tu descendencia viviréis». No existe una posición neutral: o se promueve la vida o se contribuye a su destrucción. ¿Qué se puede hacer? En este mes de la vida no se pretende hacer un análisis teórico que descubra las deletéreas estructuras que han diseñado los «arquitectos de la cultura de muerte» y que conducen a la destrucción de nuestros semejantes (embriones, discapacitados, terminales, etc.) y de nuestra sociedad. Se pretende sobre todo, partiendo del deseo que anida en el corazón humano de amar y hacerse cargo de toda la vida y de la vida de todos, crear, promover e impulsar nuevas estructuras a su favor que permitan a los más necesitados de cuidado y de cariño llevar una vida digna.  

Grupo AREÓPAGO