Archivo mensual: agosto 2017

Estamados desarmados

En los días posteriores al atentado terrorista de Barcelona se están sucediendo múltiples declaraciones públicas y manifestaciones de opinión particulares de muy distinta naturaleza. Más allá de la inicial unidad en la repulsa del ataque y de la necesidad de recordar lo que debería ser evidente –solidaridad con las familias de las víctimas, deber de los poderes públicos de garantizar la seguridad de las personas,  capacidad para actuar conscientes de que no todos los musulmanes son terroristas–, se echa en falta en todas ellas una profunda reflexión acerca de una realidad soterrada, pero evidente: no estamos preparados para combatir, en el mismo nivel, este tipo de terror. El Papa Francisco ha afirmado en reiteradas ocasiones que estamos viviendo una tercera guerra mundial “por partes”. Nos enfrentamos a un ejército no identificado que defiende una concreta interpretación del Islam en la que el cristianismo occidental, su modo de ser y de vivir, es el enemigo a eliminar; combatimos contra unos soldados que buscan conscientemente el martirio masacrando infieles y buscando su propia muerte. Precisamente por ello, la lucha no puede centrarse únicamente en las armas, en el aumento de los niveles de seguridad o en la persecución de los radicales dispuestos a matar; hemos de ir más allá y avanzar hacia lo que nos falta: recuperar los valores que han forjado nuestra civilización occidental. Efectivamente, los conceptos de libertad, dignidad, vida, igualdad, democracia, paz, progreso en común y algunos otros que conforman nuestro modo de entender al ser humano y el mundo deben recuperar protagonismo en la escena pública y fundamentar esta lucha. Es lo que nos diferencia. Estamos, sencillamente, ante un choque de civilizaciones, ante una guerra de religión. Nos cuesta verlo así precisamente porque hemos abandonado lo que fuimos, porque hemos renunciado a los fundamentos básicos de occidente y a sus elementos constitutivos. Reaccionar con manifestaciones de repulsa, con declaraciones públicas que no salen de lo políticamente correcto, con peticiones formales de paz, sin armarnos con las ideas que nos caracterizan como civilización es autocondenarnos al exterminio. La unidad no vendrá por la vía de los sentimientos que, por definición, son superficiales y pasajeros; vendrá por el camino de los ideales, de las virtudes. Mientras no avancemos en esa dirección, seguiremos estando desalmados y, por tanto, desarmados.

GRUPO AREÓPAGO

 

¿Cuándo es noticia la vida?

¿Sabías que en Wikipedia se pueden consultar los fallecimientos más destacados en el mundo hasta una fecha reciente? Hasta junio de 2017, según Wikipedia, habían muerto 552 personas importantes para este portal de internet. No ocurre lo mismo con los nacimientos, no hay lista de nacimientos destacados. Lista vacía. Esto hace preguntarse ¿Cuándo es noticia un nacimiento? Cuando somos hijos de un personaje famoso o celebridad o de una persona de la alta nobleza. Cuando nacemos con alguna enfermedad rara o con alguna característica especial. Cuando nacemos camino del hospital, en un taxi o en la montaña. Cuando hay algo extraordinario en el nacimiento: mujer da a luz en plena calle. O cuando el Instituto Nacional de Estadística publica una vez al año los resultados de nacimientos en España. Son algunos ejemplos que ponen de manifiesto cuando un nacimiento entra dentro de la agenda del día de los medios de comunicación. Una noticia es noticia para los medios si el tema es cercano, si es polémico, si es negativo y si es extraordinario. No hay duda, aunque hay quienes todavía lo cuestionan, que desde el momento de la concepción se inicia la vida. Esto ya es noticia. Una buena noticia que hay que celebrar. Enhorabuena deberíamos decir a las madres embarazadas. El nacimiento de un bebé es una noticia maravillosa y extraordinaria que debe ser transmitida a los demás con alegría y a bombo y platillo.  ¿Por qué no un apartado en los medios de comunicación de nacimientos? Igual que hay de fallecimientos o de enlaces, ¿por qué no el nacimiento? No hay mayor alegría que nacer. La vida es un regalo de Dios; es esperanza, es alegría. Como decía Santa Teresa de Calcuta “la vida es amor, gózala”. Todos podemos ser portadores de noticias sobre la vida. Anunciémosla. Somos altavoces de la vida, cada uno en sus ambientes.

 

GRUPO AREÓPAGO

#CosasQJesusnodiria

Agosto es el mes vacacional por excelencia. El mes en el que los medios de comunicación publican artículos curiosos, aquellos que encuentran su hueco en agosto y que en septiembre se quedarían en un breve, si tienen la suerte de salir a la luz. Lo mismo ocurre en las redes sociales. Ahora todo vale. Todo es opinable. Que una mañana de verano de agosto sea tendencia este hashtag #CosasQJesusnodiria (no acentuamos porque es así el hashtag) y que en México se convierta en trending topic refleja el momento de la descomunicación y difamación que estamos viviendo de falta de respeto y ataques sin control a la religión católica. En #CosasQJesusnodiria los internautas se han dedicado a expresar barbaridades, sin ningún tipo de consideración. Todos los que están interviniendo en estas conversaciones se mofan de la fe católica y de la vida de Jesucristo. No todo vale en las redes sociales. No es lícito que la falta de respeto se convierta en trending topic, y dé pie a opiniones hirientes hacia los cristianos. ¿El respeto no se tiene en cuenta en las redes sociales? ¿La religión y su respeto no se controla en Twitter? ¿Qué filtros existen? ¿Qué aporta este hashtag? Preguntas que quizás los que opinen ni tengan respuestas. El Papa Francisco habla de los tres pecados de la comunicación: la calumnia –a la que define como una forma de terrorismo porque puede a matar con las palabras a alguien-; la difamación porque puede destruir la vida de una persona; y la desinformación o decir la mitad de las cosas y las que son más convenientes para mí. De todas ellas la desinformación es la más peligrosa. Calumnia, desinformación y difamación se dan en #CosasQJesusnodiria. ¿Y estamos callados? Jesús nunca diría: no se amen los unos a los otros; no se respeten; calumnien, etc..Los que lo escriben saben que nunca lo dirían, pero prefieren mofarse a decir la verdad… ¿Por qué no construir la cultura de la verdad con hashtag #CosasQJesúsdiría?  

GRUPO AREÓPAGO

Compartir a Dios en la Red

En primer lugar, gracias por invitarme a compartir unas líneas sobre cuál es mi motivación principal a la hora de escribir en la Red.

La nota de catolicidad de la Iglesia y la universalidad de la Red de redes son dos realidades que siempre, con pasión, he pensado, sentido y procurado en relación. Y alguien se ha encargado especialmente de hacérmelo ver de una forma muy evidente.

Antonio Spadaro (Mesina, 1966), teólogo jesuita, director de la revista La Civiltà Cattolica, es alguien muy cercano al Papa Francisco que ha editado la mayor parte de sus escritos. Muy activo en redes sociales, fundó en 1998 uno de los primeros sitios italianos de escritura creativa, Bombacarta.it, y, desde 2011, es autor del blog Cyberteologia.it. Desde ese mismo año es consultor del Consejo para las Comunicaciones Sociales.

Ha escrito más de veinte libros sobre cultura contemporánea, teología y espiritualidad. Tengo delante dos libros suyos publicados en Herder: “Ciberteología. Pensar el cristianismo en tiempos de la red” y “Compartir a Dios en (la) Red“.

¿Por qué le he mencionado en primer lugar? Pues porque realmente él ha sido mi inspiración a la hora de expresar esa intuición y vínculo profundos entre Iglesia y Red, desde los comienzos de la segunda. Así, mi investigación sobre la Iglesia en la Red de redes, pude plasmarla en 2013 con mi tesis de Licenciatura “La Iglesia católica en Internet: presencia, misión y propuestas“. Y, también, como ánimo a las distintas universidades eclesiásticas españolas, para que incorporasen en sus planes de estudios de Ciencias Religiosas y Teología la asignatura de Ciberteología, o alguna similar, que sirva para introducir la reflexión sobre la fe, la espiritualidad y comunidad cristiana en la red.

No quiero aburrir con datos y conclusiones. Solamente animar a todos a disponer de un espacio digital (aunque sea mínimo y hasta inconstante) en el que expresarnos como somos, con sencillez y alegría a ser posible, del mismo modo natural como nos comunicamos cotidianamente en nuestro ambiente físico, teniendo en cuenta sus posibilidades y limitaciones propias.

Dar testimonio, compartir a Dios en Red, es una tarea urgente.