Archivo mensual: julio 2017

Pesesín

Fotografía de La Nueva España

Fotografía de La Nueva España

“¡Hola vecinos! Me voy unos días de vacaciones y no me dejan llevar a Pesesín. Necesito vuestra ayuda para que le deis de comer (solo se le debe dar una vez al día). Dejo comida y cuadro para saber cuándo comió. Muchas gracias”. Así comienza la historia de Pesesín, la estrella revelación de este verano. Pesesín ha saltado a la fama porque su dueña, una chica de 16 años, se marchaba de vacaciones y sus padres no le permitían que se llevara a su mascota. La joven no encontraba con quien dejar a Pesesín y decidió espontáneamente que fueran sus vecinos quienes le cuidaran. Todos respondieron de forma ejemplar, tanto que Pesesín estuvo de maravilla en el portal. Esta historia, que no deja de ser anecdótica, pone de manifiesto que no somos tan malos como creemos. Que la buena voluntad existe y consigue poner de acuerdo a vecinos que seguramente ni se vean al cabo del día o de los meses. Quizás muchos de nosotros cuando lo hubiéramos visto pensaríamos: “¡Cuando vuelvas ya no tienes pez!” Así solemos pensar porque es previsible que suceda, en una sociedad en la que sólo parece predominar todo aquello que hace daño. El buen comportamiento de los vecinos de Pesesín es un ejemplo de que la convivencia -la buena convivencia- es positiva. Un ejemplo de cómo se puede hacer feliz a los demás con un pequeño gesto, que no suponía acciones heroicas pero que logró que esta joven fuera feliz. En una comunidad de vecinos del siglo XXI la convivencia no es nada fácil porque no nos conocemos, cada uno estamos en nuestras casas y no nos importa lo que les ocurra a quienes están al otro lado de la pared. Simplemente no nos conocemos. A veces un pequeño motivo nos une y promueve la colaboración, la comunicación y la solidaridad mutua. Pesesín, un pequeño pez, y una chica de 16 años nos han enseñado que la convivencia vecinal es posible y, además, muy sana. < p style="text-align: right;">

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“Retorno a Brideshead” de Evelyn Waugh

Evelyn Waugh Retorno a Brideshead fue publicada en 1945.

Tema

En la edición que tengo en mis manos (RBA, Barcelona 1992), el propio autor indica en el prólogo que el tema de esta novela es “la influencia de la gracia divina en un grupo de personajes muy diferentes entre sí, aunque estrechamente relacionados”. Esta afirmación puede resultar sorprendente para los que recuerdan este relato como una historia de amor en el ambiente decadente de la alta sociedad inglesa de entreguerras.

Autor

Retorno a Brideshead fue una novela de éxito, prolongado por varias adaptaciones al cine y a la televisión, que provocó que la fama de la obra superara a la del autor. Es especialmente reseñable la serie británica de Granada Television de 1981, protagonizada por un joven Jeremy Irons. Evelyn Waugh (1903-1966) fue uno de los numerosos escritores ingleses que abrazaron la fe católica en el siglo XX. La vida de Waugh, que era un hombre, aunque el nombre de pila pueda confundir, pasó del fervor ritualista de la fe anglicana de su primera juventud, al ateísmo combativo de su etapa universitaria y su vida licenciosa posterior. Se casó con una mujer, también llamada Evelyn, casualmente, que le abandonó por un amigo común. La vida de Waugh tocó fondo y estuvo cerca del suicidio. La lectura de T.S. Eliot le ayudó a comenzar una búsqueda interior, que concluyó con su ingreso en la Iglesia Católica en 1930. En 1945 publicó Retorno a Brideshead.

Planteamiento

Los personajes de la novela se parecen al propio Waugh, lo que seguramente dotó de fuerza al relato. No dudan en abandonarse en el alcohol, la vida licenciosa o el vacío vital… al mismo tiempo que sienten el atractivo de una presencia invisible, para alguno de ellos desconocida o, incluso, negada. Charles, el protagonista, es un hombre sin religión que declara: “nunca me tomé la molestia de examinar a fondo… la idea de admitir los sobrenatural como real”. Sebastian, cuya amistad con Charles desencadena toda la historia, es un católico que se avergüenza de sí mismo por sentirse desgraciado, y vive como un pagano; Julia y Cordelia son las hermanas de Sebastian, la primera es una joven rebelde que rechaza las costumbres de su familia, la segunda, parece una niña idealista refugiada en sus creencias infantiles. Bridey, el hermano mayor, es insensible y pragmático, carente de toda empatía. El relato va acercándonos a todos ellos, mostrando cómo arrastran un buen número de contradicciones, incluyendo a Lord y Lady Marchmain, los padres de Sebastian, ella católica combativa y él viviendo en Venecia con una concubina. Charles se ve sorprendido por la católica y exótica familia Marchmain, a pesar de no ser nada ejemplares, con un catálogo de defectos de lo más profundo y diverso. Su sorpresa viene de que todos coinciden en algo: “tienen un concepto totalmente distinto de la vida. Le dan importancia a cosas distintas que los demás”. Eso provoca en Charles curiosidad y rechazo al mismo tiempo, asombro y repugnancia. Le rebela especialmente la actitud de la familia de “mezclar a Dios en todo”, cuando, para él, no estaba relacionado con nada.

Desarrollo

Hemos citado al principio una frase de Waugh que define el tema del libro como “la influencia de la gracia divina”. Finalizando la segunda parte, de las tres principales que tiene el relato, el lector tiene la sensación de que el tema es más la influencia de la des-gracia humana. Es entonces cuando el autor introduce, en boca de Cordelia, una cita de Chesterton, concretamente del padre Brown, que nos da la clave para sintonizar la acción con el tema que define el autor: “Le cogí (al ladrón) con un anzuelo y una caña invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tirón del hilo”. El título de la tercera parte también hace mención de esta cita: Tirando del hilo. La vida de los personajes parece sujeta a tres dinámicas muchas veces contradictorias: su propia voluntad: cambiante, caprichosa, incluso errante; el deseo profundo de sentirse amado y amar a los demás, aunque sea superficialmente; y un plan misterioso que va recomponiéndose continuamente a pesar de nuestras erróneas decisiones. Charles sólo es consciente de la primera de estas fuerzas. Incluso llega a decirle a Julia:

–¿Amor? Pero si yo no busco amor.
–Oh, sí, Charles, sí lo buscas.

Julia, lo entiende claramente, todos buscamos amor. También ella sabe, por su abandonada fe, que más fuerte que su rebeldía es el plan divino sobre ella, por eso le dice a Charles: “Quizá por esto tú y yo estamos aquí juntos, de esta manera… como parte de un plan”. Los protagonistas de la novela luchan contra Dios, creyendo poder vencerle, pero en la misma lucha van percibiendo que lo que parece su victoria no puede ser definitiva:

­­–…Siento como si la humanidad entera, y Dios también, estuviera conspirando contra nosotros. (..)
­–…No pueden hacernos daño, ¿verdad?
–Esta noche, no; ahora no.
–¿Durante cuántas noches no?

Algo parecido reaparece en un diálogo posterior, ante el avance inexorable de la muerte:

–Tiene una voluntad fortísima de vivir, ¿verdad?
–¿Cree usted eso? Yo más bien diría que tiene un gran miedo a la muerte.
–¿Hay alguna diferencia?
–Pues claro que la hay. No saca fuerza ninguna de su miedo, ¿comprende? Le está consumiendo.

Lo que parece una victoria no es más que una ridícula impostura ante un poder muy superior. Charles se compara con un montañero que se siente seguro en el refugio hasta que llega el alud. El refugio es su rebeldía, el alud es la paciencia poderosa de Dios. El alud tiene una fuerza infinitamente mayor que el refugio. Julia pasa de barajar dos opciones: la rebeldía o la aceptación, a reconocer que no es sino una sola: “Cuando peor soy, más necesito a Dios. No puedo estar fuera del alcance de su misericordia”.

Desenlace

Tendrá que leer el libro para tener los detalles. Aquí solo apuntamos ayudas para la lectura. Retorno a Brideshead no es una triste historia de amor entre un hombre y una mujer en medio de una sociedad decadente, más bien, es una bella historia de amor entre Dios y un puñado de personas que viven una vida llena de pecados y sufrimientos. Charles visita Brideshead en tres periodos de su vida, primero por Sebastian, luego por Julia, finalmente por la guerra. Solo al final encuentra lo que realmente le estaba esperando desde el principio.   La entrada “Retorno a Brideshead” de Evelyn Waugh aparece primero en Ediciones Trébedes.

Morir por decreto, vivir por amor

Imagen de BBC

Imagen de BBC

Charlie Gard. Es el nombre de un niño británico de apenas 11 meses con una severa enfermedad mitocondrial que conlleva que su pequeño cuerpo no pueda generar suficiente energía para sus músculos, órganos y cerebro, lo que le impide ver y oír. Sus padres, que han apostado sin reservas por su vida, averiguaron la existencia de un tratamiento experimental en Estados Unidos que podría ayudar a su hijo. Sin embargo, los médicos del hospital en el que se encuentra internado consideraron que el niño posee un daño cerebral irreversible y se mostraron en contra de tal posibilidad. El caso ha llegado a los Tribunales a instancias del propio hospital, que solicitó la retirada del soporte terapéutico que recibe. Aunque todas las instancias judiciales dieron la razón al equipo médico, ordenando la desconexión de Charlie, pronto se abrió una nueva esperanza: el Juez que conoció de asunto en primera instancia, sobre la base de nuevos informes aportados por especialistas de diferentes partes del mundo, pidió al Tribunal Supremo la reapertura del caso para estudiarlos oportunamente. La batalla legal se resume, en esencia, en si el interés del paciente, por los graves daños que padece, exige la retirada del tratamiento que actualmente está recibiendo o, por el contrario, resulta proporcional la aplicación nuevos tratamientos que podrían mejorar la situación con un porcentaje de éxito razonable. Muerte segura o cierta esperanza de vida. Desde el punto de vista ético, el debate es más profundo. Tal y como ha señalado la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, la ventilación asistida que recibe el pequeño, junto con la alimentación, no es propiamente un tratamiento, sino atención sanitaria básica. Privarle de ella sería intervenir activamente para acabar con su vida. La clave está en decidir si es proporcional continuar ilimitadamente con esa asistencia teniendo en cuenta el estado de salud en general, el sufrimiento del paciente, los daños reales que sufre y la proximidad o no de la muerte natural. No cabe prolongar artificialmente la vida de un ser humano porque ello es contrario a su dignidad. En casos de esta naturaleza, sólo pueden tomarse decisiones y emitir juicios desde el conocimiento en detalle del mismo. Todo lo demás corre el riesgo de convertirse en meras opiniones (además, ideológicamente sesgadas). Sin embargo, sí puede afirmarse que la vida humana es inviolable. Tiene un principio natural y debe tener un fin igualmente natural. Entre tanto, no puede faltar la atención básica –hidratación e higiene– con independencia del estado de salud. Sobre la base de los resultados de las últimas pruebas realizadas a Charlie, que muestran un grave daño en el cerebro, sus padres han decidido poner fin a la batalla judicial. No llegará a cumplir con ellos su primer año. Charlie ha tenido la “suerte” de que el empeño y el amor de sus padres han hecho que su caso sea conocido y llegan ofertas de ayuda desde múltiples lugares. Pero hay muchos otros casos en los que no es así. En esta ocasión la esperanza no se ha convertido en realidad. Pero hay muchos otros casos en los que ha ocurrido lo contrario. Existiendo los medios, en un mundo globalizado, ¿por qué no apostar siempre por la vida hasta que hasta que llegue su fin natural en lugar de hacerlo por la muerte artificial?

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El mundo se derrite

iceberg “Nueva ola de calor”. “Se desprende de la Antártida un enorme iceberg”. “Una fuerte tromba de agua causa nuevas inundaciones en la capital”. “Alerta por fuertes lluvias y tormentas esta semana”. “El temporal continua azotando”. Son titulares de noticias que estamos leyendo cada día y que demuestran que el calentamiento climático es una realidad. Las fuertes tormentas que llegan sin compasión alguna, las olas de calor insufribles o que se desprenda parte de la Antártida confirman algo evidente: el cambio climático está aquí y no se va a ir. Es obvio que está afectando a nuestra vida diaria. Nuestra vida  la de todos los seres vivos pende del cambio climático. Según la página web de Acción por el Clima de la Comisión Europea la actividad humana es una de las causas principales del aumento de la temperatura mundial y, en consecuencia, del calentamiento global. ¿Tenemos, por lo tanto, responsabilidad? Sí.  Toda. El cuidado del medio ambiente está siendo desde hace unos años una preocupación del hombre, con la búsqueda de soluciones y de acuerdos entre países. A nivel político preocupa y mucho; así se puso de manifiesto en  la última llamada a la implementación del Acuerdo de París del G20. Y a nosotros, ¿no nos preocupa? ¿Cómo podemos cuidar de la naturaleza? ¿Cómo podemos proteger el medio ambiente? ¿Cuál es la responsabilidad del hombre ante el impacto ambiental? Son preguntas que están en el aire y que tienen respuesta. Tenemos una obligación y una responsabilidad: tomar conciencia de la importancia de respetar la naturaleza, transformando nuestros hábitos y nuestra vida cotidiana, educándonos en la preservación del medio ambiente. Ya el Papa Francisco en el año 2015 publicó la Encíclica Laudato si, dedicada al medio ambiente y a la casa común. Una Encíclica en la que, entre otras cuestiones, hacía un llamamiento a la acción ante las catástrofes medioambientales provocadas por el calentamiento global y al desarrollo de políticas internacionales que actúen ante los desastres. Nosotros también somos responsables y culpables del deterioro del medio ambiente. No podemos mirar a otro lado.  No podemos esperar más tiempo. Urge actuar y cuidar el planeta. Está en nuestras manos –no en las de nadie más– dejar un buen planeta a nuestros sucesores. Urge empezar ya, dando un pequeño paso; un pequeño paso que será grande si nos unimos todos.

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Fin de curso

educacion Hace pocas semanas terminaba el curso escolar. Todavía estamos esperando el pacto educativo; pacto demandado por toda la comunidad educativa que esperamos pondrá fin a la sucesión de reformas de los últimos años, ya que desde que comenzó el siglo hemos tenido en España, tres sistemas educativos diferentes. La sociedad, los medios de comunicación, los tertulianos, las redes sociales opinan sobre el sistema educativo y sobre los docentes. Las percepciones que se vierten en estos medios muchas veces nacen de la impresión que nos puede producir una noticia, o un dato (un caso de acoso escolar, los datos del informe PISA, el calor de los últimos días que hacía casi imposible impartir clase). Algunos, como prestidigitadores de feria, inventan soluciones rápidas y fáciles para hacer frente a las dificultades del momento que vivimos en la comunidad educativa. Escuchando noticias, leyendo comentarios, hablando con padres y profesores podemos esbozar algunos rasgos del pacto que necesita nuestro sistema educativo. El pacto debe nacer del artículo 27 de nuestra constitución, que es el gran consenso educativo de nuestra democracia. Cada uno de sus diez puntos recogen los pilares del sistema educativo: Derecho a la educación y libertad de enseñanza. Finalidad del sistema educativo. Primacía del derecho de los padres para elegir el tipo de educación para sus hijos. Gratuidad de la enseñanza obligatoria. Red de centros educativos que pueden ser de iniciativa social o de iniciativa pública y que son complementarios en el tenor del texto constitucional; y por tanto reconoce la libertad de creación de centros educativos. Participación en la gestión de los centros de toda la comunidad educativa. Y el deber de los poderes públicos de ayudar, organizar y velar para que los centros educativos cumplan con su finalidad. Cada uno de estos puntos, del pacto educativo de nuestra Constitución, nos daría para una profunda reflexión, y con estas palabras lo único que pretendemos es ayudar a pensar y reflexionar. La educación y el sistema educativo es cuestión que afecta a toda la sociedad. El art. 27 reconoce que toda la sociedad debe colaborar en mejorar la educación. Y nuestra pregunta es doble: ¿Los poderes públicos cuentan realmente con toda la sociedad en este pacto educativo? ¿La sociedad, nosotros, estamos dispuestos a aportar nuestro grano de arena en el pacto educativo? El tiempo de criticar el sistema educativo, la diversas leyes, los resultados, a los docentes ha pasado. Es tiempo de edificar, no conocemos lo que saldrá del parlamento, pero podemos contribuir a mejorar nuestro sistema educativo, si cada uno de nosotros colabora en la medida de sus posibilidades. Una buena forma de cerrar el curso y abrir el próximo.  

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Campamento 2017

Ya están las fotos del Campamento 2017. ¡Feliz verano!

 

Turismo de borrachera

En los últimos años, asistimos puntualmente con la llegada de los calores veraniegos, al fenómeno que se ha dado en llamar “turismo de borrachera”. Como nuestros lectores habrán deducido y ya sabrán, se trata de una forma de turismo barato que consiste en paquetes que las agencias venden, sobre todo a la población más joven, en el que se incluye el vuelo,  la estancia y la posibilidad de beber sin límites por muy poco dinero. Cada año el mismo espectáculo: jóvenes borrachos tambaleándose por estos lugares de playa, agresiones y peleas motivadas por una agresividad mal controlada, agresiones sexuales, ruidos hasta el amanecer, basuras, etc, etc, etc. Hace unos días, el representante de una de las ciudades de la costa donde se viene dando este triste espectáculo dio su opinión al respecto en un informativo nacional. Lo sorprendente fue que lejos de quejarse, comentó que “el turismo se tiene que adaptar a los nuevos tiempos, a las nuevas modas”. ¿Qué hay de fondo? ¿Qué revela esta respuesta? No importa. Da igual si en mi ciudad hay jóvenes que ven en serio peligro su salud por las cantidades de alcohol que han ingerido, si algunas de estas chicas son agredidas sexualmente, si el ruido en la madrugada es insoportable, si las calles parecen vías de tránsito convertidas en basureros, da igual. Lo importante es que al final de la temporada, las arcas del municipio estarán un poco más llenas. Mal vamos. Cuando un representante municipal prefiere que su ciudad sea conocida en España y en Europa por este nuevo modo de vacacionar, cuando se prefiere tener las cuentas un poco más saneadas a velar por la salud física y moral de las personas a las que se acoge, entonces ¿se puede llamar a este representante “servidor de lo público”? Hay sin duda ejemplos muy positivos de personas que llevan a cabo su tarea como representantes políticos en las instituciones con verdadera preocupación y cuidado de las personas que tienen encomendadas, pero sin duda hemos de abrir bien los ojos, para que llegado el momento de elegir, sepamos en qué manos poner nuestros destinos.

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Firma invitada: Un juez, convertido en testigo, entre el Papa Francisco y las mujeres separadas por Don José Antonio Martínez, vicario judicial de la Archidiócesis de Toledo

Jesucristo, juez misericordioso, es el título del Motu proprio que el Papa Francisco aprobó en el año 2015 y entró en vigor en el día de la Inmaculada de ese mismo año. Jesucristo, el Buen Pastor, que guía a su rebaño con desvelo, misericordia y con amor, nos ha entregado su Espíritu Santo para que, en su nombre, también nosotros seamos espejo de su caridad pastoral, misericordiosos con los más pobres, acercándonos al sufrimiento de tantas personas, como aquel samaritano que se acercó al malherido en el camino de Jericó. Ese Espíritu Santo ha sido derramado en los Apóstoles y en sus sucesores. Especialmente está presente con su acción misteriosa en los pastores de la Iglesia y, como no, en el que hoy es sucesor de Pedro, el Papa Francisco. El lunes 26 de junio, por esos misterios que tiene la Providencia, el Papa Francisco invitó a un grupo de mujeres separadas y divorciadas, que forman parte del Grupo de Santa Teresa de Toledo, a tener un encuentro privado en su casa, en Roma. Por la relación estrecha en trabajo pastoral entre la Delegación de Familia y Vida y la Vicaría Judicial, fui invitado a acompañar a este grupo teniendo  la oportunidad de poder exponerle al Santo Padre el trabajo que estamos haciendo conjuntamente. Así fue: al tiempo que le agradecíamos al Santo Padre su amabilidad para con nosotros, su magisterio tan acertado y lleno de caridad pastoral hacia las familias, le expuse brevemente el camino que hemos recorrido estos años. Una primera parte fue mostrar el trabajo previo que algunos sacerdotes preparados específicamente para ello hacen acogiendo a las personas que solicitan iniciar el proceso de declaración  de nulidad de su matrimonio, a lo que se suma la ayuda inestimable de la Delegación de Familia, los COF´s, y grupos como éste de Santa Teresa. Después hablamos del seguimiento que hacemos durante el proceso y, por último, en concordancia con la pastoral judicial expuesta en el Magisterio pontificio, el período de acompañamiento posterior a la sentencia. Le conté al Santo Padre que, una vez declarado nulo el matrimonio, le hacíamos entrega personal de la sentencia a los cónyuges, explicándoles las razones por los que se llega a la parte dispositiva o resolución judicial; al tiempo que se les ofrecía el amplio programa de actividades pastorales que la Archidiócesis de Toledo lleva a cabo con los matrimonios y las familias, animándoles a integrarse en los grupos parroquiales familiares; y, en los casos en los que los esposos tengan impuesto  un veto y tienen intención de contraer nuevas nupcias, también les proponemos participar en un curso prematrimonial específico, acompañados por un matrimonio y un asesor psicológico que les acoge y les hace profundizar en determinados temas con miras al nuevo matrimonio. El Santo Padre se interesó mucho por ello, comentó algunas anécdotas acerca del Motu proprio, así como del proceso breve ante el Obispo, confesando que él mismo había firmado el primero en la Diócesis de Roma, de la que él es su Obispo, claro está. También comentó la necesidad de preparar ministros para el Tribunal, a lo que D. Braulio le comentó que en Toledo llevamos tres años haciendo un curso para expertos en derecho matrimonial canónico al que asisten abogados y psicólogos. Considero que este encuentro significa mucho para el rumbo que actualmente tiene y debe proseguir nuestra Vicaría Judicial. El ministerio de la justicia, que brota de la tria munera que el Obispo diocesano tiene por su consagración episcopal, no es simplemente el ejercicio y la puesta en práctica de los cánones del Código de Derecho Canónico y en la legislación posterior, sino que, del mismo Código y del espíritu del supremo legislador, brota el talante y la caridad pastoral con la que el Obispo, juez y médico, debe tratar estos asuntos –tan delicados y dolorosos la mayoría de las veces-,  así como los ministros que en su nombre ejercen la justicia en los tribunales eclesiásticos. El ministerio de la justicia no está desligado de la caridad pastoral; estamos hablando de una auténtica pastoral judicial, y así se deduce y asegura por las mismas palabras del Papa Francisco en sus comentarios durante nuestra visita. Además, el Papa Francisco, aludiendo a la Exhortación apostólica Amoris Laetitia, subrayó los cuatro principios que deben regir el trato pastoral a los  matrimonios en dificultad: acoger, acompañar, discernir e integrar. Nuestra Vicaría Judicial, a través de los sacerdotes y abogados que se han preparado para ello, ofrece este ministerio de acogida y de escucha a aquellas personas que desean poner en manos de la Iglesia su matrimonio con el fin de buscar la verdad acerca de su sacramento. Hoy podemos decir que estos sacerdotes se encuentran en las Vicarías territoriales y acogen  a todos aquellos que piden información y exponen su situación matrimonial, dedicándoles muchas las horas con detenimiento y paciencia. Al tiempo, esto está suponiendo un empeño ineludible en el acompañamiento de los que inician el proceso, especialmente a través de los letrados y peritos psicólogos, los cuales son muy conscientes de la responsabilidad eclesial que asumen cuando intervienen en el proceso de declaración de nulidad matrimonial. La etapa propiamente judicial que culmina en la sentencia -positiva o negativa-, supone un discernimiento responsable para todos los ministros del tribunal, así como una sana tensión para los que, desde la pastoral matrimonial, acompañan a los esposos, les alienta y les ofrecen los grupos en los que pueden integrar sus dificultades y sus debilidades, suponiendo un verdadero ministerio de sanación donde encuentran el rostro maternal de la Iglesia. No se me escapa que desde esta perspectiva la acción pastoral que la Vicaría Judicial puede ejercer no se circunscribe exclusivamente al ámbito procesal, sino que el horizonte se amplía a todos aquellos ámbitos eclesiales donde se pueden encontrar el dolor de la ruptura matrimonial, ofreciendo así un instrumento para llegar a la sanación y a la curación, haciendo siempre prevalecer la verdad y la justicia, atemperada con la misericordia.

Concluyendo: el campo que desde el Magisterio pontificio se nos abre en este sector particular de los matrimonios en dificultad y de la repercusión que esto tiene en el resto de la familia (hijos, padres, abuelos, hermanos, etc.), es amplísimo; la mies abundante y necesitamos obreros para trabajar en esta parcela del Pueblo de Dios. Es entusiasmante, pero duro y urgente. La recompensa: el Señor es buen pagador,… algo ya nos ha llegado: el abrazo del Papa Francisco, sus palabras, su cariño y su aliento.

  ¡¡¡Gracias, Santidad!!

Don José Antonio Martínez García

Vicario Judicial de la Archidiócesis de Toledo

Grupo Papa y Mujeres Separadas