Archivo mensual: noviembre 2016

Un poco de compasión

Es posible llegar a pensar que la concepción materialista del mundo conciba la muerte como algo intrascendente, y valga la redundancia. Es posible creer que nada hay más allá y que no merece la pena nada que busque el encaje afectivo del paso de alguien de estar a no estar ¿Alguien? Tal vez esta visión en realidad en lo que nos convierte es en algo.

Es difícil, pero posible, sobrellevar la absoluta instrumentalización de las personas en política y en cualquier otro ámbito, reduciendo de hecho a cada uno a su función. Además es tan común que ya ni nos damos cuenta de nuestra indiferencia, de nuestra incapacidad de ver al otro. Esta inconsciencia es realmente penosa. ¿Y cuándo no es inconsciente? ¿Y cuándo de manera premeditada convertimos la muerte de alguien en objeto de propaganda política? ¿Y cuándo no solo hemos perdido la capacidad de sentir dolor por el dolorido, sino que además utilizamos su dolor para sacar rédito? Puede que la exaltación de la ciencia que se lleva tanto en nuestros días nos haya convertido a todos en conejillos de indias. Conejillos, por cierto, cuyo destino afecta emotivamente y terriblemente a personas incapaces de “perdonar” a los más débiles, a los toreros o a los  políticos por que son de un determinado partido político, por ejemplo a Rita Barberá.

Es posible que con este panorama pedir que nos comportemos con compasión sea mucho pedir. Pero no importa, por pedir… Por favor, nos conformamos con un poco de compasión.

 

Grupo AREÓPAGO

¿Cultura de la vida? ¿Cómo?

José Luis y Francisco charlan animadamente como cada día, en su hora del café. Revisan los periódicos, comentan las noticias.

 José Luis: Mira: Yo creo que exageras. ¿De verdad crees que hay que reivindicar en nuestros días una cultura de la vida?

Nuestro mundo es tremendamente vitalista. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de personas que cuidan su salud; hacen deporte; siguen dietas saludables, aman y defienden a los animales; reciclan y  cuidan el medio ambiente;  hacen calendarios solidarios para niños con discapacidad; celebran el día del abuelo; se hacen socios de organizaciones que apoyan a los refugiados;  ponen su ropa usada en contenedores; hacen campañas para informar y prevenir de enfermedades;  comparten iniciativas solidarias; apoyan y defienden con firmeza los derechos de la mujer y de la infancia?

Francisco: Tienes razón. Hacemos todo eso y muchas cosas más. Es bueno fomentar todas esas iniciativas y actividades. Pero yo creo que para que este mundo nuestro sea realmente un mundo donde se respeta, se ama y se defiende la vida, además de todo eso tendríamos que tratar de que ninguna mujer se vea abocada a terminar con la vida de su hijo por falta de medios económicos, por soledad o por presión de quienes podrían ayudarla.

Habría que intentar que además de proteger a especies animales que están en peligro de extinción, termináramos esa terrible cadena de producción de embriones que hoy están congelados en clínicas y hospitales. Convendría que ningún ser humano por pequeño que sea, sea manipulado con el fin de que otro obtenga beneficios.

Nuestro mundo sería auténtico defensor de la vida si además de celebrar el día del abuelo y de hacer campañas de prevención de enfermedades, pudiéramos conseguir que ninguno de ellos desee la muerte y nadie se la procure, bajando los brazos de la esperanza y del verdadero amor fraterno, que tanto sentido puede llegar a dar al sufrimiento.

Podemos construir ese mundo en el que impere el respeto a la vida en todas manifestaciones, desde la concepción, hasta la muerte natural.

José Luis: Tienes razón. Aún hay mucho por hacer ¿Cómo hacer cultura de la vida entonces?

Francisco: Es sencillo. Habla de la vida. Incluye en tu día a día un gesto que aliente a alguien que siente su vida como un gran peso, investiga, fórmate, descubre por ti mismo o busca ayuda, si lo necesitas para encontrar cual es el verdadero valor de cada vida y como cada una de ellas es SAGRADA E INVIOLABLE.

Grupo Areópago

La música en la vida

musica

Cada 22 de noviembre, los músicos celebran su patrona, Santa Cecilia. Cada día la música forma parte de nuestras vidas, es un arte que nos afecta en nuestra vida cotidiana,  y que ha estado presente en todas las sociedades a lo largo de la historia.  Quién no tiene un músico preferido o tiene una canción favorita o la banda sonora de una película que nos  recuerda un  momento especial en nuestras vidas, y que prefiere frente a los millones de melodías que existen, y que se crean cada día.

La música es un arte y además es un lenguaje de comunicación, a través de este lenguaje podemos transmitir alegría, tristeza, fuerza, nos puede ayudar a reflexionar o incluso mejorar nuestro estado de ánimo.

Dicen que la música es muy beneficiosa para los bebés. Incluso antes de nacer, se recomienda que los bebés escuchen  música porque estimula su capacidad de atención, les aporta tranquilidad, etc. La música puede ser terapéutica: ayuda, entre otros beneficios, en el desarrollo físico y psíquico de los más pequeños.

Podemos decir que la música también es una herramienta de comunicación de valores porque además de producir placer y bienestar cuando lo escuchamos o tristeza en función de las circunstancias, nos ayuda a transmitir valores como la solidaridad, el amor, la esperanza, la justicia, la responsabilidad, incluso algo tan especifico como es  evangelizar. Como es el caso del sacerdote Daniel Pajuelo que evangeliza a través del ritmo del rap y hip-hop, que predica a través de sus canciones, ofrece su testimonio de fe en sus conciertos.

Estos son  algunos ejemplos del buen uso de la música,  pero también es cierto que la música puede influir en la forma de pensar y de actuar de las personas, puede  ser un medio de comunicación de la violencia, de transmisión de anti-valores, puede producir efectos negativos, agresivos en los comportamientos de las personas,  como son algunas canciones de reggaeton, por poner un ejemplo, que provocan conductas violentas en adolescentes.

Dice el Papa Francisco que “la música tiene la capacidad de unir las almas”, que con motivo del Día de Santa Cecilia, la música sea un instrumento de paz entre los pueblos y entre las personas  que tanta falta hace en nuestros días.

Grupo Areópago

Nichos de mercado

footprints

Vivimos en una sociedad consumista; hasta tal punto es así que bien podemos afirmar, como ya hemos hecho en alguna ocasión, que el consumismo es, hoy día, el opio del pueblo. Sin embargo, ello no significa que consumir sea en sí mismo, negativo. Al contrario, comprar bienes y adquirir servicios forma parte de nuestra vida.

¿Cómo contribuir a un consumo responsable y basado en valores? Una buena estrategia, a tal fin, es consumir productos y servicios que nos enriquezcan como persona. Es simple, pero muy eficaz. Apoyando de forma clara, decidida y sin complejos todos aquellos productos y servicios que busquen hacer el bien, más allá del legítimo beneficio necesario para la subsistencia de quien los ofrece.

Se ha estrenado en España Footprints, la última película del director de cine Juan Manuel Cotelo, de la productora Infinito + Uno. Trata sobre el Camino de Santiago o, mejor dicho, sobre el verdadero sentido del Camino de Santiago, que no es otro que su sentido espiritual. La película, además de llamar constantemente la atención sobre la creación, por los paisajes en los que discurre su trama, ayuda a reflexionar sobre el sentido profundo de la vida, apuntando hacia la necesidad, que el hombre tiene en su corazón, del encuentro con Dios.

Acudamos en masa al cine y hagámoslo en familia, con un doble objetivo. En primer lugar, para dar alternativas de ocio saludable a nuestros hijos, dejando de lado proyecciones que nada enriquecen, más bien lo contrario. En segundo lugar, para tomar conciencia de la importancia de ser coherentes, también a la hora de consumir, para fomentar un nicho de mercado, de cine saludable y familiar, que impulse y permita la subsistencia de esta productora y de otras muchas que surgirían para cubrir esta demanda.

Esta misma reflexión es aplicable a la música, a la literatura y a muchos otros productos y servicios que se ofrecen en el mercado. Busquemos marcas que enriquezcan y hagan crecer como personas a nuestras familias, busquemos siempre lo bueno.

Grupo Areópago

Los deberes

En estos días se está hablando de la huelga de deberes. Dicen que los niños tienen muchos deberes, no disfrutan de su infancia, no tienen tiempo para divertirse. ¿A qué dedican el tiempo libre nuestros pequeños? Tienen muchas actividades extraescolares (refuerzo, inglés, algunas disciplinas artísticas y deportes). El resto del tiempo, de forma generalizada, lo dedican a beber y alimentarse de la televisión o de otras fuentes nacidas de las nuevas tecnologías. Y el niño, el pobre alumno, tiene que hacer los ejercicios, tareas, lecturas (deberes) de forma automática, muchas veces sin comprender lo que hace, porque con tantas cosas no hay tiempo.

Un huelga de deberes ¿Tiene sentido? Tal y como está planteada creo que no. Los profesores y maestros buscan que los pequeños afiancen sus conocimientos con las tareas cotidianas, que a modo de entrenamiento piden que sus alumnos realicen en casa. Si hubiera conflicto, falta de coordinación entre profesores, o excesivas tareas, siempre se puede dialogar, formar parte de los consejos escolares, pedir a los profesores que busquen un equilibrio; pero decir a los niños que sus profesores se equivocan es un poco arriesgado.

Ahora bien, si miramos desde otra óptica, puede que tenga sentido esta huelga de deberes:

– Si los padres, que quieren que sus hijos no hagan tarea, están dispuestos a dedicar cada día unos minutos a leer con sus hijos un buen libro, podríamos apuntarnos.

– Si los padres, que hacen huelga de deberes, están dispuestos a dar con sus hijos un paseo por los campos y explicar cada una de las estaciones del año y con ello un poco de ciencias naturales, nos apuntamos a la huelga.

– Si no tener deberes quiere decir que los padres apagarán la tele, y sí es preciso el móvil; y dedicarán la tarde a compartir lo que sus hijos han hecho en el Colegio, podemos apuntarnos a la huelga.

 

¿Es buena la huelga de deberes? Poner en tela de juicio la acción formativa de los profesores de nuestros hijos no puede ser bueno. Ahora ser responsables y dedicar más tiempo a la principal tarea que tienen todos los padres que es la educación de los hijos, no sólo es bueno es urgente.

 

Grupo AREÓPAGO

El recuerdo de Laura

Fuente: El Periódico

Fuente: El Periódico

Querida Laura:

Estos días muchos buscan culpables de tu muerte inútil. ¿Tendrían que detener a la persona que os vendió la bebida alcohólica, a tus amigos que no te llevaron con rapidez al centro de salud, a tu familia que te permitió participar en un botellón siendo tan joven? Posiblemente todos buscamos un culpable de tu muerte para poder seguir con nuestra vida anestesiada.

El problema de tu muerte no es buscar un culpable, o muchos, sino buscar responsables; es decir, ¿quién o quiénes pueden o podemos responder de tu muerte? Y esto ya es más escabroso. Pero intentamos aventurar algunas respuestas.

-Es responsable la sociedad que permite macro-botellones y que, muy a menudo, se justifica diciendo: son jóvenes, tienen que divertirse. Eso sí, cuando hemos conocido tu muerte, todos nos rasgamos las vestiduras y decimos: No hay derecho, no se puede permitir. Palabras de condena que de poco o nada servirán porque nadie denunciará a su vecino por dar alcohol a un menor, es más puede que lo justifiquemos.

-Son responsables los medios de comunicación y las redes sociales, que permiten y presentan como un modo de diversión, de pasar un gran momento, de vivir a tope, la ingesta del alcohol u otras sustancias.

– Somos responsables las familias que, en vez buscar alternativas de ocio para nuestros hijos, dejamos que otros les introduzcan en la vida y diversión adulta sin preguntarnos ni cómo, ni con quién.

– Son responsables los amigos mayores, las pandillas, que afean a aquellos que optan por no beber. Esos amigos que consideran que con un poco de bebida se puede ligar y hacer otra cosas mejor.

Tenemos una gran tarea: evitar que esto vuelva a pasar. Sociedad, medios de comunicación, familia, amigos, escuelas todos juntos debemos empezar a fomentar y cultivar tiempos de ocio sanos que ayuden a las personas a crecer y a divertirse sin necesidad de evadirse.

Esperamos que tu recuerdo nos sirva para ello. Adiós, Laura.

Grupo Areópago

La cobra

RTVE

RTVE

“ -¿Qué te pasa? ¿Estás triste? , le pregunta una amiga a otra mientras esperaban el bus urbano para ir a estudiar por la mañana temprano.

-¿Por qué estás triste?, insiste la chica joven.

-Porque al final hubo cobra, responde compungida la amiga”.

Esta es una de innumerables conversaciones que estos días hemos escuchado en innumerables y diversos sitios de España. Esta conversación real fue en la parada del autobús y es que España despertaba el 1 de noviembre con una noticia que parecía paralizar el mundo “¿Hubo cobra entre Bisbal y Chenoa?”. Una noticia que ha abierto telediarios; las redes sociales ardían con las respuestas, y ha llenado minutos de radio y mucha tinta de periódico.

¿Qué nos está pasando? Los medios de comunicación tienen una gran influencia mediática, de eso no hay duda. La agenda de la comunicación de las televisiones condiciona nuestro día a día. Si sale en la televisión se conoce. Las noticias son noticias mientras salgan en los titulares de televisión o de las radios o en la parte izquierda de los medios digitales o sean aperturas en la prensa escrita. Sin duda alguna ayudan en la difusión, pero también pueden contribuir a que dar relevancia a noticias que no lo son y a crear una realidad que poco puede interesar.

¿Hubo cobra entre Bisbal y Chenoa? Lejos de ser algo anecdótico, la noticia del Sí o  del No, debería darnos igual. Que nuestros jóvenes y no tan jóvenes se mostrasen preocupados porque hubo cobra es un tanto alarmante. Nos estamos perdiendo en la escala de valores y en la escala de saber qué es lo realmente importante.

Si la noticia más significativa del 31 de octubre fue que hubo “cobra” o no y que el minuto de oro de esa noche fue el “momento cobra” nos tiene hacer pensar en qué sociedad estamos creando; si nuestros hijos no duermen pensando en el desplante o no de Bisbal a Chenoa; si los medios de comunicación dedican millones de segundos a analizar desde un ángulo u otro si hubo o no cobra.

Hay noticias que nunca serán noticias porque no entran en el juego del sensacionalismo ni son mediáticamente atractivas porque no hay escándalo alguno. Hay noticias que nosotros mismos no nos creemos que sean noticias.  El Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año nos da la clave: “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad”. Si hubo o no cobra, ¿enriquece a la sociedad?¿Favorece el encuentro?

 

 

Grupo AREÓPAGO

La cobra

RTVE

RTVE

“ -¿Qué te pasa? ¿Estás triste? , le pregunta una amiga a otra mientras esperaban el bus urbano para ir a estudiar por la mañana temprano.

-¿Por qué estás triste?, insiste la chica joven.

-Porque al final hubo cobra, responde compungida la amiga”.

Esta es una de innumerables conversaciones que estos días hemos escuchado en innumerables y diversos sitios de España. Esta conversación real fue en la parada del autobús y es que España despertaba el 1 de noviembre con una noticia que parecía paralizar el mundo “¿Hubo cobra entre Bisbal y Chenoa?”. Una noticia que ha abierto telediarios; las redes sociales ardían con las respuestas, y ha llenado minutos de radio y mucha tinta de periódico.

¿Qué nos está pasando? Los medios de comunicación tienen una gran influencia mediática, de eso no hay duda. La agenda de la comunicación de las televisiones condiciona nuestro día a día. Si sale en la televisión se conoce. Las noticias son noticias mientras salgan en los titulares de televisión o de las radios o en la parte izquierda de los medios digitales o sean aperturas en la prensa escrita. Sin duda alguna ayudan en la difusión, pero también pueden contribuir a que dar relevancia a noticias que no lo son y a crear una realidad que poco puede interesar.

¿Hubo cobra entre Bisbal y Chenoa? Lejos de ser algo anecdótico, la noticia del Sí o  del No, debería darnos igual. Que nuestros jóvenes y no tan jóvenes se mostrasen preocupados porque hubo cobra es un tanto alarmante. Nos estamos perdiendo en la escala de valores y en la escala de saber qué es lo realmente importante.

Si la noticia más significativa del 31 de octubre fue que hubo “cobra” o no y que el minuto de oro de esa noche fue el “momento cobra” nos tiene hacer pensar en qué sociedad estamos creando; si nuestros hijos no duermen pensando en el desplante o no de Bisbal a Chenoa; si los medios de comunicación dedican millones de segundos a analizar desde un ángulo u otro si hubo o no cobra.

Hay noticias que nunca serán noticias porque no entran en el juego del sensacionalismo ni son mediáticamente atractivas porque no hay escándalo alguno. Hay noticias que nosotros mismos no nos creemos que sean noticias.  El Papa Francisco en el Mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año nos da la clave: “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad”. Si hubo o no cobra, ¿enriquece a la sociedad?¿Favorece el encuentro?

 

 

Grupo AREÓPAGO

Otra bofetada a Jesús

 

iglesia-ocanaOtra profanación en una Iglesia. Este titular se repite cada vez más en las noticias españolas. Los delincuentes  profanan las Sagradas Formas, roban el copón, las casullas, realizan destrozos en imágenes y santos… Tristemente, la última iglesia que ha sufrido este sacrilegio ha sido el templo parroquial de Ocaña (Toledo).

En nuestro país no es infrecuente atentar contra la Iglesia. Vándalos y malhechores –no se sabe si con conocimiento del alcance de lo que están haciendo–, sin reparo alguno, profanan el Sagrario donde está Dios presente. Es difícil valorar si su finalidad es simplemente el robo o se mueven por odio a la Iglesia. Sólo la auténtica Justicia y la conciencia del delincuente pueden saberlo.

Lo que sí es claro es que los cristianos sentimos un profundo dolor y una gran tristeza ante estos hechos. Es preocupante que en la sociedad actual la falta de consideración a lo Sagrado y, en consecuencia, la falta de respeto hacia Dios, estén cada vez más presentes y vayan en aumento. Se constata claramente que estamos perdiendo el respeto a los valores cristianos, pero también a nuestra propia historia y a nuestras raíces, a la cultura heredada de nuestros antepasados: ni siquiera importa ya el valor artístico, cultural o histórico de las obras de arte que se encuentran en las iglesias, independientemente de la fe o no que se tenga en ellas.

Ha de afirmarse con rotundidad que los actos sacrílegos constituyen una ofensa y un atentado contra todos los creyentes. La libertad de expresión no puede ampararlos; la relativización de la fe no debe llevar a minusvalorar su alcance. Además conviene recordar que el sacrilegio es una ofensa y un atentado contra la libertad religiosa, además de ofender nuestros sentimientos, es quebrantar el orden social.

Como señaló el Papa Francisco hace unos años, con motivo de la profanación de la catedral del Mar de Plata, cada vez que ocurre un hecho así “es como una bofetada a Jesús en la comunidad viviente”.

 

Grupo AREÓPAGO