Archivo mensual: julio 2016

El mundo de Pokemon Go

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Hace apenas unos días muy pocos sabíamos qué era eso de Pokemon Go, más allá de relacionarlo con un simpático muñequito amarillo con grandes coloretes que aparecía en una serie de televisión. Hoy, sin embargo, todo el mundo habla de ello: los telediarios abren con recomendaciones sobre su uso, se organizan “quedadas” multitudinarias, los periódicos informan sobre personas que han alcanzado el nivel máximo del juego o sobre accidentes provocados por utilización irresponsable y hasta auténticos profesionales, en pleno trabajo, caen en la tentación de abrir la aplicación y ponerse a cazar “pokemons” en medio de una reunión. Ello ocurre en todo el mundo, en Oriente y en Occidente, con personas de todas las edades.

Aunque es más que seguro que en unos días todos nos olvidaremos del juego y con independencia de las aplicaciones comerciales y publicitarias que conlleva, la anécdota pone de manifiesto un hecho indiscutible: cada vez más nuestro mundo ordinario es la –mal llamada–  realidad virtual. Inconscientemente, la conjunción generada por la suma de internet y teléfonos móviles están cambiando no sólo nuestras costumbres y modelos de convivencia, sino, incluso, nuestros modos personales de ser. Es una fase más en la evolución del ser humano, que apunta hacia su transformación en ser virtual, es decir, en una persona que existe en un mundo paralelo irreal.

Lo característico de todo ser humano es su individualidad y su capacidad social para relacionarse con el entorno. Necesitamos presencia, conversación, contacto, para vivir, sentir y amar. Un móvil jamás podrá convertirse en un auténtico sexto sentido, pero sí tiene la capacidad de captar en exclusiva la atención de los otros cinco y, con ello, de anularlos. Renunciar a la experiencia real es renunciar a la vida.

 

 

Grupo AREÓPAGO

Respeto y redes sociales

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La muerte del torero Víctor Barrio a causa de una cornada en el pecho en la plaza de toros de Teruel se ha convertido lamentablemente en actualidad, no sólo por la tragedia que ha supuesto, sino también por la cantidad de burlas y mensajes vejatorios de celebración de su muerte por parte de algunos antitaurinos.  No es la primera vez que esto se produce, como tampoco lo es que tales comentarios se hagan virales. Mensajes sin ningún tipo de respeto al difunto y a su familia. Mensajes que desatan el odio en la sociedad. Mensajes hirientes. Mensajes que, una vez más, nos hacen preguntarnos si es necesario poner límites a la libertad de expresión en las redes sociales.

¿Se puede expresar todo? ¿Se puede ofender impunemente? ¿Eso es libertad de expresión? No existe libertad de expresión cuando impides con tus palabras  la expresión del otro porque no coincide con la tuya. La libertad de expresión se ampara en el respeto y nunca en el odio, la mentira o la violencia.

El artículo 20 de la Constitución Española establece que “Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. Cuando se redactó la Constitución las redes sociales no existían; pero ello no justifica desconocer una de las partes más importantes de este precepto, que resulta igualmente aplicable a este medio de comunicación “estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título (…) y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.” Uno de los derechos fundamentales protegidos en nuestra Constitución es precisamente la dignidad del ser humano. Ofender voluntariamente, desde el odio, atenta contra la dignidad del ofendido. El límite a la libertad de expresión debe ser siempre el respeto al semejante.

Las redes sociales son una excelente vía de comunicación. Hoy resultan imprescindibles y, bien usadas, ayudan eficazmente a expresar ideas y pensamientos; pero si esa libertad se utiliza marginando la libertad y la dignidad de la persona frente a la que se ejerce, deja de ser libertad de expresión para convertirse en un auténtico atentado contra ella.

Hoy todos en cierta manera somos periodistas. Nuestros mensajes en redes sociales, en blogs y en otras plataformas que permiten llegar a muchas personas pueden hacer bien, pero también generar odio y, sobre todo, sembrar mentira. La libertad de expresión tiene límites: la verdad y el respeto a uno mismo y a los demás.

Grupo Areópago

Un talante popular

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“Popular” significa “del pueblo”. Contrasta tanto con “populista” como con “despótico”, ya que éstos proceden sirviéndose del pueblo, o sirviendo al pueblo, pero sin otorgar a los miembros del pueblo su propia dignidad.

El primer populismo moderno, nacido en Francia,  cuando hubo de elaborar su propia Constitución, pronto alteró su lista de fundamentos (libertad, igualdad y fraternidad), permutando uno de estos tres principios por el de “propiedad”. La propiedad la consideraron un “medio” tan esencial que legislativamente podría  permutarse por alguno de aquellos tres principios. “Propiedad” no fue el lema del pueblo mientras la toma de la Bastilla.

La reacción histórica del despotismo ilustrado, una vez caído Napoleón, incluyó entre los fines del uso del poder al pueblo: “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”.

El cristianismo descarta el poder como principio, medio esencial y fin necesario en su vivencia. Su principio es la dignidad del hombre libre; su medio esencial es el servicio fraterno y pacífico; su fin es el amor, que urde comunión y concordia.

Un cristiano que representa y guía a todos los cristianos solicita la colaboración libre de cada miembro de esta comunidad para aliviar el inmenso sufrimiento del pueblo de Ucrania, de Siria o de Oriente Medio, que desde hace ya tres años ha perdido la paz.  Contra el populismo, los cristianos aportan libremente de su propio pecunio  para aliviar a sus hermanos que sufren. Contra el despotismo, el Papa ni obliga ni oprime a nadie, sino que solicita la colaboración libre de un pueblo, “el Pueblo de Dios” lo llama el Concilio Vaticano II, para ayudar a otro pueblo.

El sufrimiento es más popular que la propiedad y el poder. Sólo es más fuerte, y por tanto más digno del pueblo, el amor verdadero.

Grupo Areópago

Renovar la política

Curso PolisDurante los pasados 1, 2 y 3 de julio, en la Casa de Ejercicios El Buen Pastor de Toledo, se celebró el II Curso de Verano sobre Doctrina Social de la Iglesia organizado por la Delegación de Apostolado Seglar a través del Grupo Polis, este año con el sugerente título de “Renovar la política”.

El curso fue inaugurado por don Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo, quien animó a los participantes a reflexionar sobre el candente tema de la renovación de la vida política a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, porque, según sus propias palabras “la vida de la polis no puede quedar al margen de la luz de Cristo, porque es una dimensión fundamental de la vida humana”.

El primer ponente de estas jornadas fue don Agustín Domingo Moratalla, Catedrático de Filosofía Moral y Política y Director de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en Valencia, que habló del concepto del Bien Común, recientemente rescatado para el pensamiento político contemporáneo, gracias en parte al “efecto Francisco”, pero con el riesgo de desvirtuarse respecto al concepto original desarrollado desde la Doctrina Social de la Iglesia. Don Agustín realizó un certero diagnóstico de la situación actual desde un punto de vista cultural, resaltando la crisis de valores en torno a la Verdad, eclipsados por el deslumbramiento de las posibilidades técnicas y la ambición económica; analizó la situación también desde el punto de vista político, resaltando el nuevo populismo amnésico de clave televisiva y frívolamente cultivado, que está utilizando España como un campo de pruebas de la experimentación política; y también diagnosticó la situación social, caracterizada por la polarización, el enfrentamiento y la pérdida de vínculos, debido al deterioro de la educación y la familia, que produce el avance implacable del individualismo.

A partir de su análisis, el profesor Moratalla propuso varios criterios para la acción, destacando la recuperación del humanismo cívico, como recuperador de vínculos, y la necesidad de desarrollarlo hacia el humanismo cristiano, que aporta una perspectiva escatológica y salvífica. Entender el bien común como el bien de todos y cada uno es el camino de la justicia social y la manera de reconducir la economía y el estado a su auténtico papel instrumental y subsidiario.

Por último, don Agustín invitó a todos a profundizar y difundir la Doctrina Social de la Iglesia, que nos aporta claves para poder descubrir, clarificar, discernir y actuar, porque no es un libro de recetas sino un proceso de formación para el cristiano en el mundo. Pidió el compromiso de las autoridades eclesiales en este empeño formativo y el compromiso de los seglares para llevarlo a cabo con entusiasmo.

La segunda ponente, doña Ana Sánchez-Sierra, politóloga, profesora de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad San Pablo CEU, expuso un análisis de los principales programas electorales presentados en las últimas elecciones, apuntando con claros detalles el manifiesto abandono del principio de subsidiariedad en sus propuestas políticas, así como el contagio de actitudes marcadamente populistas. La profesora Sánchez-Sierra también expuso los últimos análisis sociológicos sobre la orientación del voto y las creencias religiosas, observando la presencia de cristianos que se reconocen como tales en prácticamente todas las fuerzas políticas, aunque la concentración de los cristianos es sensiblemente mayor en los partidos de derechas.

Uno de los puntos de mayor expectación del curso fue la mesa redonda de la tarde del sábado, dirigida por don Julio Comendador, que reunió a políticos y cargos electos de la provincia de Toledo de varios partidos para que hablaran de su testimonio y sus motivaciones para estar en política, de su visión de la política como lugar de diálogo para buscar encuentros y también de su experiencia en la relación entre la fe cristiana y las convicciones políticas. Fue un debate animado, con sus momentos de intensidad, que demostró que las diferencias políticas no deben ser un obstáculo para el diálogo personal y sincero.

La noche del sábado la ocupó una interesantísima visita al Archivo y Biblioteca Catedralicios, dirigida por don Ángel Fernández Collado, obispo auxiliar de Toledo, que mostró a los participantes al curso los tesoros bibliográficos que se custodian en la Catedral Primada. Una visita llena de encanto e interés.

El tercer ponente del curso fue don Josep Miró i Ardevol, miembro del Consejo Pontificio de Laicos, que también aportó su dilatada experiencia como político, ahora retirado de esa actividad. Don Josep señaló la búsqueda del bien común y la actitud de servicio como los pilares de toda actividad política para un cristiano, que para alcanzar estos objetivos debe cultivar la virtud. La renovación de la política vendrá de la virtud de los políticos, por lo tanto, nuestra primera prioridad debe ser fomentar la virtud.

La búsqueda del  bien común, para don Josep Miró, exige que los cristianos manifestemos un claro compromiso con la promoción y defensa de los Derechos Humanos, promovamos un cambio en el orden económico, que tenga en cuenta al otro, un sistema de bienestar responsable, con derechos y deberes, un política integral de la familia, defensa del bien y la justicia, de la creación, la vida, la familia formada desde el amor de un hombre y una mujer, la promoción del diálogo, la búsqueda de la paz, la libertad y la dignidad de todo ser humano.

Sin embargo, con la situación actual de los partidos políticos en España, don Josep juzgó más interesante, en estos momentos, actuar desde fuera de la política, promoviendo un Impulso Cristiano, con acciones concretas y localizadas, que unan a los cristianos y les den la oportunidad de mostrar la propuesta cristiana: impulso evangelizador, primero de los bautizados, impulso cultural, con presencia en internet, impulso familiar, atendiendo a los que el sistema abandona, impulso europeo, recuperando el espíritu de los fundadores… Gobernar desde abajo, con instrumentos de participación que hay que identificar, coordinar y promover.

Otro hecho destacado fue la compañía de nuestros pastores y la gozosa celebración de la Santa Misa, celebrada el viernes por don Braulio Rodríguez, el sábado por don Ángel Fernández y el domingo por don Emilio Palomo, Vicario de la Mancha y Delegado del Área de Apostolado Seglar.

En resumen, este Curso de Verano ha estado lleno de propuestas apasionantes, se han podido compartir preocupaciones y esperanzas, contrastar opiniones e identificar los retos que nos interpelan en estos momentos apasionantes, pero, sobre todo, ha sido ocasión para descubrir el impulso del Espíritu que nos va mostrando el camino de cada día.