Archivo mensual: marzo 2016

Charlas de la Pascua en video

Compartimos con todos vosotros las charlas de la Pascua 2016 grabadas en video:

 

Vigilia Pascual 2016

Vigilia Pascual“Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y, por la victoria de un Rey tan poderoso, que las trompetas anuncien la salvación.”

Compartimos con vosotros la charal del Sábado Santo y las homilías de la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección. ¡Feliz Pascua!

Charla Sábado Santo

Homilía de la Vigilia Pascual

Homilía de la Misa del Domingo de Resurrección

Viernes Santo 2016

ViernesSantoCompartimos con vosotros algunos audios de este día:

Charla de la mañana:

Charla de la tarde:

Homilía de los Oficios:

Jueves Santo 2016

Jueves SantoCelebramos esa misma cena de Cristo. Nos dejamos lavar los pies por su misericordia. Le acompañamos al monte de Los Olivos. Estuvimos cerca de él, a veces domidos…

Queremos compartir con vosotros algunas cosas de este día:

Primera charla:

Segunda charla:


Homilía de los Oficios:

Preparados para la Pascua: Abrazados por tu Misericordia

PascuaEstamos preparados para comenzar la celebración de la Pascua, un año más, a partir del próximo jueves, en el Seminario Menor de Toledo.

Si quieres sumarte acudiendo a una charla o a una celebración, puedes encontrar los horarios de apertura en la imagen que acompaña esta entrada.

También intentaremos grabar las charlas y las homilías y, como otros años, las subiremos a esta página lo antes posible.

Vivamos esta Semana Santa, de manera santa. Es tiempo de gracia y salvación. Pongamos de nuestro lado todo lo que podamos, Dios pondrá todo lo que falte, porque es Él el que quiere salir a nuestro encuentro.

La salida de la crisis

crisis

Expertos analistas y observadores sociopolíticos no se ponen de acuerdo en determinar la duración de la crisis económica que nos golpea: unos dicen que es pasajera y forma parte de “coyunturas” desfavorables inherentes al sistema económico; otros en cambio argumentan que la crisis ha venido para quedarse y hemos de acostumbrarnos a vivir instalados en ella. Muy pocos penetran en sus causas profundas y en los efectos que produce en la población más desfavorecida.

El pensamiento social católico sí ha sido capaz de mirar con hondura a este fenómeno socioeconómico y ha visto que “en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!” (Papa Francisco)

El sistema economicista hoy vigente ha desembocado en un proceso de individualización y de interiorización de valores. Su principio rector señala que hay que producir para consumir y por lo tanto hay que consumir para producir. Este principio ha penetrado de tal manera en la sociedad que se ha transformado en ideología de pensamiento único. Y la manera de sostenerlo es manteniendo la espiral creciente de necesidades y consumo, la mayor parte de ellas superfluas. Para ello se utilizan todos los instrumentos y medios de la era del conocimiento y la información. Todos educan para dar una orientación cada vez más hedonista al impulso vital de las personas generando una matriz cultural, una manera de sentir de pensar y de hacer, que es marco de referencia en todo el mundo.

La actual crisis no es sólo, pues, económica sino también cultural. De ahí que su salida exija, no sólo medidas económicas y políticas, que también, sino un cambio de orientación en valores. Salir de la crisis supone un duro caminar hacia una nueva cultura y hacia un nuevo modelo social que se reencuentre con la solidaridad cuyas raíces se hunden en la experiencia del don y la gratuidad  (Benedicto XVI).

Decimos duro porque en el cambio está implicada fundamentalmente la educación y sus procesos; y en consecuencia, las llamadas estructuras de acogida: la familia, la escuela, el trabajo, las asociaciones culturales, los medios de comunicación…, todas ellas afectadas gravemente por las patologías de una cultura hedonista y utilitarista. Cómo propiciar, pues, este cambio cultural es uno de los más importantes retos que tiene la sociedad actual.

Grupo Areópago

Un año de luz

Alguno de los componentes del Grupo Areópago

Alguno de los componentes del Grupo Areópago

Hoy, 11 de marzo, celebramos el primer aniversario de la iniciativa Areópago. Un año cargado de artículos, de reflexiones conjuntas entre hermanos que, con la sencillez de David, se introducen en un mundo digital rodeados de “Goliats”. Pero cabría preguntarse, para propios y ajenos, ¿cuál es la finalidad de Areópago?¿qué perseguimos y cuáles son los futuros retos que debemos afrontar? En una era digital como la nuestra, abundan múltiples noticias y opiniones sobre diversos temas –vida, política, religión, educación, etc.– que, a pesar de su diversidad, muchas veces poseen un elemento común: proponer una determinada visión del hombre enmarcada dentro de los parámetros –de autor desconocido– de lo políticamente correcto. En medio de esta nebulosa nace Areópago, con una finalidad clara: ofrecer, a la luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, una visión en clave de fe sobre tales temas. Solemos decir en nuestro lenguaje cotidiano que “el que calla, otorga”, y ciertos silencios frente a determinados temas por parte de los católicos, podrían considerarse una aceptación de opiniones no sólo contrarias a la naturaleza y verdad del hombre, sino también al mismo Evangelio. Para romper este silencio mediático, vencer la oscuridad de una “dictadura del relativismo” y presentar a la sociedad la belleza y verdad de esa gran desconocida, la Doctrina Social, hace un año nació Areópago. Con medios sencillos, pretende ser voz que anuncie principios irrenunciables, luz que ilumine situaciones oscuras y confusas en la sociedad y manos que ofrezcan, desde el diálogo, una visión de la realidad basada en el Evangelio a todos aquellos que deseen acogerla. Si Goliat se enfrentó a David confiado en sus fuerzas, Areópago, consciente de su pequeñez, pretende romper el silencio con la seguridad de David, propia de aquel que se sabe apoyado en la búsqueda de la verdad. Quienes formamos Areópago somos conscientes de que la fe puede iluminar situaciones, acontecimientos, retos que tenemos planteados como personas y como sociedad y ayudar, con ello, a la construcción del bien común.  Felicitémonos todos por este primer aniversario.    

Grupo AREÓPAGO

Una nueva cultura de la vida

proyectomater Con el mes de marzo y la celebración de la fiesta de la Encarnación, inauguramos el mes de la vida, en el que se dan cita numerosas actividades en la Iglesia Católica en defensa de la vida humana. En esta festividad se conmemora que el Verbo de Dios se hizo cigoto. Además, con su Encarnación, dirá el Vaticano II, Dios se ha unido a cada hombre desde su concepción y a partir de este momento ha comenzado una historia eterna de amor con cada ser humano. La Encarnación del Hijo de Dios añade, por tanto, un nuevo valor al que ya tiene todo ser humano por el hecho de existir y da una razón nueva en la promoción de toda vida humana. En el avanzado y desarrollado siglo XXI, ¿es necesario promover y resaltar el valor de toda vida humana (la del nasciturus, enfermo, discapacitado, anciano, etc.)? Una mirada al momento actual nos hace plenamente conscientes de que estamos ante un enorme y dramático choque entre el bien y el mal, la «cultura de la muerte» y la «cultura de la vida». Más aún, todos nos vemos implicados a elegir en favor de la vida o a favor de la muerte, con las consecuencias personales y sociales que conlleva una u otra elección. En efecto, el Deuteronomio instaba a elegir la vida y, entonces, prometía que «tú y tu descendencia viviréis». No existe una posición neutral: o se promueve la vida o se contribuye a su destrucción. ¿Qué se puede hacer? En este mes de la vida no se pretende hacer un análisis teórico que descubra las deletéreas estructuras que han diseñado los «arquitectos de la cultura de muerte» y que conducen a la destrucción de nuestros semejantes (embriones, discapacitados, terminales, etc.) y de nuestra sociedad. Se pretende sobre todo, partiendo del deseo que anida en el corazón humano de amar y hacerse cargo de toda la vida y de la vida de todos, crear, promover e impulsar nuevas estructuras a su favor que permitan a los más necesitados de cuidado y de cariño llevar una vida digna.  

Grupo AREÓPAGO

Buscando analizar el papel de la enseñanza concertada

  educacionEs curioso ver cómo opinamos genéricamente sobre muchos temas sin querer analizarlos objetivamente y con frialdad y cómo, en cambio, con frecuencia queremos convertir nuestro parecer en regla universal. Eso es lo que ocurre con la educación. La consideramos como algo fundamental pero nos atrevemos a pontificar sobre ella ajustando nuestros argumentos al veredicto que ya tenemos decidido. Y qué decir si de lo que se trata es de hablar de la enseñanza concertada. En ese momento lo primero que se establece es la sentencia predeterminada. En fin,… Y es que, para hablar de los centros concertados, hay que liberarse de prejuicios y de ideas preconcebidas. Eso lo primero. Lo segundo será ver la educación como un objetivo compartido por toda la sociedad. Y lo tercero, establecer un análisis serio sobre su contribución real dentro del sistema educativo. Si no se está dispuesto a dar los dos primeros pasos, no hay nada que hacer. Será imposible salir de los estereotipos que tantas veces escuchamos. Yo lo voy a intentar, dejando de ser masa que repite sin más lo mismo de siempre. Para juzgar – porque eso parece, un juicio continuo – el papel de la enseñanza concertada convendría analizar cómo contribuye a alcanzar los tres objetivos perseguidos por todo sistema educativo: la libertad, la equidad y la eficiencia. Respecto a la libertad, parece claro que ha de reconocerse a los padres el derecho a elegir el modelo educativo que prefieren para sus hijos. No lo digo yo, lo dice nuestra Constitución, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y otros convenios internacionales firmados por España, ahí es nada. O sea, que parece claro que debe ser un principio básico, más si cabe si sabemos que los padres son quienes les han dado la vida y que son los primeros interesados en que se conviertan en hombres y mujeres de provecho. Admitir esta premisa se pone en duda continuamente y se somete a permanente debate pero su reconocimiento legal al máximo nivel es innegable. Y en España, reconozcámoslo, los centros concertados – que no son sólo religiosos, por cierto – permiten a los padres elegir algo diferente a la enseñanza exclusivamente pública. Si hablamos ahora de equidad conviene repasar bien este concepto – nada fácil, por cierto –.  Ya la OCDE en 2007 señalaba en un informe – “No más fallos: Diez pasos hacia la equidad en Educación” que las circunstancias sociales, económicas y personales de los alumnos no debían ser obstáculo para desarrollar todo su potencial educativo y para establecer un estándar mínimo básico de educación para todos. Y la UNESCO en 1994, en la “Declaración de Salamanca y Marco de Acción para las necesidades educativas especiales” marcaba que todos los alumnos – absolutamente todos – han de ser sujetos de equidad. Así lo recogen los profesores Sánchez y Manzanares al hablar de tres niveles de equidad: la macroequidad (a nivel de la política educativa), la mesoequidad (la orientación y apoyo educativo de los centros) y la microequidad (la que cada profesor ha de emplear en el aula para conseguir que todos sus alumnos alcancen los objetivos). ¿Qué ha de entenderse, pues, por equidad? Creemos que es la creación de las condiciones de aprendizaje para que cada alumno pueda desarrollar al máximo sus capacidades, sin que el origen social, situación psicofísica, socioeconómica u otras sean un obstáculo para que alcancen el éxito educativo. Si hablamos entonces de éxito educativo, el problema será entonces conseguir que nuestro sistema educativo genere oportunidades reales para todos sus alumnos. Analizando los datos de equidad del Informe PISA y el rendimiento académico, en un estudio propio, llegamos a la conclusión que, de entre los alumnos cuyas familias tienen menor nivel socioeconómico, aquellos que se escolarizan en centros concertados obtienen mejores resultados que los que lo hacen en los públicos. Es decir, que también la enseñanza concertada contribuye al objetivo de la equidad del sistema educativo porque está generando mejores oportunidades para aquellos con desventaja social o económica. Y, finalmente, toca analizar la eficiencia. Lo primero que sorprende son las grandes diferencias que existen en España entre las distintas CCAA en lo que se refiere a la financiación de los centros tanto públicos como concertados. Llama poderosamente la atención. Empezando porque en el País Vasco el porcentaje de presencia de la enseñanza concertada es cercano al 50% del total y, en el otro extremo, Castilla-La Mancha ofrece sólo un 15%, situándose se la media nacional en torno al 25%. En este tema debemos tener en cuenta varios indicadores. Por un lado, habrá que hablar del Gasto Público destinado a la financiación de la concertada – inferior en términos medios a su coste real en un 20,66% en la Educación Infantil y Primaria y en un 15,83% en la Educación Secundaria –. Por otro lado, en el ahorro que se produce en los costes respecto a la enseñanza pública – para la Educación Infantil y Primaria es, en números redondos, del 30% y para la Enseñanza Secundaria del 42%  –. Ahí es nada. Estos valores los he comprobado yo mismo gracias a la “Encuesta de Financiación y Gastos de la Enseñanza Privada” que realiza el INE cada cinco años. Y no sólo eso. Económicamente tendremos que hablar de los términos de eficiencia técnica y de eficiencia económica para ver cómo se emplean los recursos que cada uno dispone. En términos generales para España, la enseñanza pública presenta una ineficiencia total en torno a 550 millones de Euros. Para ello tenemos en cuenta un modelo de análisis matemático – Análisis Envolvente de Datos – que considera el rendimiento de los alumnos, el índice de equidad de PISA, el coste por alumno y la densidad de población. Con todos estos argumentos, la visión de la concertada se ajusta más a la realidad y, creo, cambia. ¿De verdad que no contribuye a la mejora del sistema educativo? ¿No será mejor reconocer que el objetivo de toda la sociedad es la calidad de la enseñanza y que a ese fin deberíamos todos aunar nuestros mejores esfuerzos con los medios que estén disponibles? La enseñanza pública presentará, sin duda, mejores valores en otros indicadores que se pudieran analizar, pero, ¿no es mejor convertirse en fieles aliados? Es el futuro de nuestros hijos y de nuestra sociedad al completo el que está en juego.    

Firma invitada: Félix Burgos Fernández

Grupo de Investigación ELEDUCA de la Universidad San Pablo CEU